Davidovich le cortó el envión a Zverev en Shanghái y va por su primera corona de Masters 1000
El malagueño remontó al alemán en dos horas y dos minutos, se metió en el Top 15 del ranking y buscará el título más importante de su carrera ante el ganador de Medvedev-Jódar.

A veces el tenis te da revancha cuando menos la esperás. Alejandro Davidovich Fokina venía masticando bronca desde el 5-7 del primer set, pero en vez de bajar los brazos, se plantó, le hizo sentir el calor a Alexander Zverev y lo terminó despidiendo de Shanghái con un 5-7, 6-4 y 6-3 que vale oro. Dos horas y dos minutos de pelea. Punto para el que no se rinde.
El quiebre del décimo juego, la llave del partido
El primer parcial fue de Zverev: jerarquía desde el fondo, break a tiempo y parcial cerrado por 7-5. Pintaba noche fácil para el alemán, campeón de Roland Garros y el US Open este año. Pero el malagueño, de 27 años y ubicado en el 26° del ranking, no acusó el golpe. En el segundo set ajustó la devolución, alargó los peloteos y fue limando al rival hasta que llegó el quiebre en el décimo juego: un revés de alta precisión que puso el 6-4 y la parda en el marcador. Ahí se rompió el partido.
Ya en el set definitivo, Davidovich salió como una locomotora. Break inmediato, 3-0 arriba en un abrir y cerrar de ojos. Zverev intentó reaccionar, tiró de galones, pero el español sostuvo la solidez táctica y cerró las cuentas en 6-3, sin conceder ni un milímetro. Apenas la segunda victoria del malagueño sobre el teutón en el historial directo. No es poco.
El premio: Top 15 y final de Masters 1000
- Triunfo clave que le asegura el ingreso al Top 15 del ranking ATP.
- Segunda final de Masters 1000 en su carrera, después de la que jugó en Montecarlo 2021.
- Rival en la definición: el ganador del cruce entre Daniil Medvedev y Rafa Jódar.
- Zverev queda fuera del Masters 1000 chino en la antesala del título y corta una racha fuerte en el cierre de temporada.
Para Zverev, la derrota interrumpe una racha de grandes resultados en el tramo final del año y lo deja afuera de la pelea por el trofeo en Shanghái. El alemán, que llegaba como segundo preclasificado, se topó con un rival que le leyó el juego a la perfección y le peleó cada bola como si fuera la última. ¿Puede Davidovich sostener ese nivel en la final y llevarse su primer título de Masters 1000? La pregunta queda picando. Lo que pasó hoy invita a soñar.
Mientras tanto, en el rincón del alemán, a masticar el sabor amargo del 3-0 en contra. Que vaya preparando el bolso y la cabeza: en la próxima fecha lo espera el público, y Davidovich, este Davidovich, ya avisó que no se achica ante nadie. Buen problema para el tenis español. Mal problema para Zverev.
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