Medio siglo después, Legnani vuelve a y abre el sobre de aquella definición
El único periodista argentino acreditado en el Gran Premio de Japón de 1976 —el del título que Hunt le arrebató a Lauda por un punto bajo la lluvia— repasa la jornada el miércoles 21 en la Asociación Argentina de Volantes. Entrada gratis.

Cincuenta años no son nada, decía el tango. Tampoco alcanzan para apagar el ruido de una carrera que cambió la historia de la Fórmula 1. El Gran Premio de Japón de 1976, en el circuito de Fuji, sigue siendo esa postal que los ientes cuentan una y otra vez, casi como si se pudiera desandar el camino y torcer el desenlace.
Lauda llegaba blindado por su propia leyenda: un accidente bestial en Nürburgring, más de un mes fuera de la pista y un regreso que nadie pedía pero él se empecinó en cumplir. Hunt, en cambio, venía limando puntos fecha a fecha. Hasta que llegó la lluvia. Y la lluvia en Japón, en octubre, no es una llovizna romántica: es un dilema.
Curva 1, bandera verde bajo diluvio: la maniobra que partió todo
La largada fue un convite para el infarto. Los más lúcidos apuraron la retirada; los más bravos se quedaron. Niki Lauda, todavía con las marcas del fuego pegadas a la piel, miró la pista, miró a los mecánicos, miró otra vez la pista y dijo basta. Abandonó en la segunda vuelta. No era cobardía: era un hombre que ya había jugado a la ruleta con su propia vida y no quería repetir la apuesta.
Hunt sostuvo el chaparrón, se bancó el trompo que lo tiró al fondo y cruzó tercero. Un punto. Un miserable y glorioso punto. Esa fue la diferencia entre la corona y el segundo puesto en el campeonato del mundo.
Todo eso lo vio, en vivo y en directo, Carlos Alberto Legnani. Único argentino acreditado en Fuji, con Juan Manuel Fangio como comentarista de lujo, transmitiendo para que acá, a miles de kilómetros del asfalto japonés, el público siguiera cada curva como si estuviera pegado a la baranda.
Cincuenta años después, Legnani —fundador y director de la revista Campeones— se sienta otra vez frente a un público para desempolvar lo que vio y lo que no se animó a contar en su momento. La cita es el miércoles 21 de octubre a las 18, en la sede central de la Asociación Argentina de Volantes, Billinghurst 880, Capital Federal. Entrada libre y gratuita, como deben ser estas cosas.
- Qué vio exactamente en las tribunas de Fuji antes, durante y después de la carrera.
- Cómo fue el ida y vuelta con Fangio en cabina mientras la lluvia se llevaba todo.
- Qué le dijo Lauda a los mecánicos en esos minutos en que decidió bajarse del auto.
- Por qué un punto alcanzado bajo diluvio vale más que diez victorias al sol.
Medio siglo se cumple esta temporada. La Fórmula 1 ya cambió de dueños, de autos, de motores y hasta de reglas aerodinámicas. Pero aquella tarde en Fuji sigue corriendo, vuelta a vuelta, en la cabeza de cualquiera que se deje atrapar por la historia. Y el miércoles que viene, en Billinghurst al 800, se puede escuchar de primera mano cómo se sintió vivirla en carne propia. Avisados están.
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