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Viernes, 16 de octubre de 2026
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LS, la marca de Luján Sáez que debuta en Bafweek con denim, cuero y brillos para vestir la noche porteña

Hija del creador de Ona Sáez, la diseñadora lanzó su firma personal con la colección N.1, pensada como una experiencia con música en vivo y musas reales. “Quiero que el público entre completamente en el universo de la marca”, dice.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · · 4 min de lectura
LS, la marca de Luján Sáez que debuta en Bafweek con denim, cuero y brillos para vestir la noche porteña

Hay apellidos que en la moda argentina funcionan como una mochila llena de espejo: todo el mundo te mira, todos se forman una idea antes de que abras la boca. Luján Sáez lo sabe, lo dice sin vueltas y, mientras tanto, cose su propio camino con una aguja que no se parece demasiado a la de su padre. La semana pasada, en la última edición de Bafweek, presentó LS, su marca personal, y lo hizo como se presentan las cosas que se quieren sostener en el tiempo: con música en vivo, con amigas en la pasarela y con la convicción de que un debut no es un punto de llegada, sino un primer paso con nombre y apellido propios.

Una colección llamada N.1 y una estética de noche urbana

La primera colección se llama N.1, ese número que en cualquier editorial funciona como una declaración de intenciones: acá empieza algo. Luján describe el conjunto como un cruce deliberado entre lo deportivo y lo glamoroso, con una paleta que va del denim al cuero, del encaje al foil, y con siluetas amplias, capas y superposiciones que parecen hechas para moverse por el conurbano a las tres de la mañana tanto como para cruzar la puerta de un boliche del centro. “Nació como una manera de construir mi propio camino y expresarme con libertad, siempre tomando referencias y guiños de todo lo que me formó”, me dijo antes del desfile, y en esa frase se nota el equilibrio que la marca busca: tomar distancia sin renegar, separarse sin pelearse.

El proceso de diseño, según cuenta, arranca siempre con una pregunta casi infantil y por eso mismo muy útil: ¿me lo pondría yo? A partir de ahí prueba las prendas con amigas y artistas cercanas, observa cómo cambia una misma camisa según quién se la ponga, y desde ese ida y vuelta ajusta telas, largos y caídas. El denim es la materia prima central de LS, pero en N.1 la diseñadora le sumó cuero, encaje y brillos para empujar la marca hacia un horario muy concreto: la noche.

“Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca.”Luján Sáez, diseñadora y fundadora de LS
  • Denim como tela central, combinado con cuero, encaje y foil en la colección debut.
  • Siluetas amplias, con capas, superposiciones y una tensión deliberada entre lo deportivo y lo glamoroso.
  • Musas reales en la pasarela: amigas y artistas cercanas que prueban las prendas antes del desfile.
  • Inspiración explícita en la escena nocturna porteña, los recitales, los clubes y las nuevas generaciones de artistas locales.
  • Apuesta por una consumidora que usa la ropa como herramienta de expresión, sin importar la edad.

El apellido, el legado y la decisión de abrirse paso sola

Crecer dentro de una casa donde el diseño de indumentaria fue oficio y proyecto durante buena parte de los años dorados del circuito local tiene ventajas y tiene costos. Su padre, Santiago Sáez, fue durante años uno de los nombres propios de la moda argentina de principios de siglo al frente de Ona Sáez, y su madre se desempeñó como productora de moda. Luján transitó ese mundo desde chica y, aunque lo describe como su primera escuela, también es lo que la empujó a buscar su propio idioma. En la entrevista no esquivó el tema: “Mi apellido puede generar una expectativa inicial, pero después es el trabajo el que tiene que estar a la altura”. La frase suena a Manual de Estrada de cualquier creador que debuta con apellido pesado, y al mismo tiempo tiene algo de declaración de principios: en LS se entra por la ropa, no por la historia familiar.

Por ahora la marca está en esa fase en la que todo es entusiasmo y a la vez fragilidad: pocas colecciones, un solo gran escenario hasta acá, una consumidora todavía por conquistar más allá del círculo de la diseñadora. “Me interesa vestir a alguien que quiere entrar a un lugar y sentirse seguro, distinto, un poco protagonista”, define Luján, y la descripción alcanza tanto para una veinteañera que sale a bailar a Palermo como para una mujer de cincuenta que se calza un pantalón amplio y se siente, de repente, en su propia película.

Quedan por delante los pasos de cualquier marca que arranca en Argentina sin espaldas corporativas: consolidar proveedores de denim, encontrar un sistema de producción estable, armar una red de locales o puntos de venta propios y, sobre todo, sostener una identidad reconocible en un mercado saturado de propuestas. En el aire sobrevuela la pregunta que dejó el propio material y que vale la pena seguir discutiendo: cuando una firma nueva se planta en la pasarela, ¿pesa más la ropa como herramienta de identidad, el riesgo de un diseño independiente o el peso simbólico del apellido? Lo que hizo Luján Sáez en Bafweek fue, al menos, dejar en claro que eligió las tres variables y que piensa jugarlas juntas, sin pedir permiso.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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