Curazao, la isla que se recorre a más de 35 playas, buggy y ferri gratis
Desde la bahía de Santa Ana hasta la costa oeste, una guía para armar el viaje a un destino que suma mar, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad y rutas en todoterreno. Aerolíneas Argentinas confirmó vuelos desde el 2 de enero de 2027.

Llegué a Curazao después de unas seis horas de vuelo desde Buenos Aires, con escalas de por medio, y lo primero que entendí es que la isla se mide mejor a pie, en lancha o en buggy que en auto. Eso lo supe en cuanto me bajé en Willemstad, la capital, declarada Patrimonio de la Humanidad, donde los edificios de arquitectura holandesa conviven con murales caribeños, cafés al aire libre y una bahía que se cruza, gratis, en ferri.
Cómo moverse sin gastar de más en Willemstad
El dato que me cambió el día fue simple: el ferri que atraviesa la bahía de Santa Ana, cerca del puente Reina Juliana, es gratuito y tarda apenas unos minutos. Con ese viaje a bordo, uno se ahorra el rodeo por la ciudad y ya queda a tiro del Mercado Flotante, donde los vendedores ofrecen frutas y verduras traídas desde Venezuela. Almorzar barato también es posible en Plasa Bieu, un mercado de puestos donde cocinan en el momento platos típicos con pescados, mariscos, res y cerdo por unos pocos dólares. Eso sí: el picante aparece seguido, así que conviene preguntar antes de pedir.
Mar, calas y snorkel a pocos metros de la orilla
La isla tiene más de 35 playas y casi todas se parecen en lo que más me gustó: son calas chicas, enmarcadas por acantilados de piedra, con agua transparente. Hay sectores públicos y gratuitos, y otros que pertenecen a hoteles. En varias costas se ven peces desde la orilla y se puede hacer snorkel sin alejarse demasiado, algo que aproveché con el equipo alquilado en el propio alojamiento.
La excursión en buggy por la costa oeste
Si el plan es salirse del agua, Curacao Tours ofrece una salida de cuatro horas en vehículos UTV por la costa oeste, a 240 dólares por persona. La excursión arranca temprano y el grupo se mueve en fila por rutas y senderos agrestes, con un guía al frente. Cada uno puede conducir su propio UTV o ir como acompañante, una alternativa que me sirvió para sacarme la presión de manejar con el mar de fondo.
El recorrido incluye la Cueva de las Brujas, donde se ven estalactitas, estalagmitas, murciélagos y unos cangrejos pequeños que están protegidos y no se pueden pisar, algo que el guía repite varias veces durante la visita. Después la fila de UTV sigue hasta Kleine Knip, una playa chica donde dan tiempo para bañarse, descansar en reposeras bajo sombrillas y comer una barbacoa antes del regreso. Entre manejo, paradas y comida, las cuatro horas se van rápido y el cuerpo llega cansado pero conforme.
Cultura, música y vuelos desde Argentina
Curazao tiene un costado cultural que va más allá del paisaje. En la isla conviven tradiciones musicales de raíz africana, como el tambú, que mezcla percusión, canto, palmas y baile. Escuchar un ensayo en vivo es una de las mejores formas de entender el ADN local después de un día de excursiones.
Para los argentinos, el acceso será más directo a partir del 2 de enero de 2027, cuando Aerolíneas Argentinas confirmó el inicio de la ruta con cuatro frecuencias semanales, dos de ellas sin escalas. La idea es aterrizar temprano, cruzar la bahía en ferri y arrancar la recorrida casi sin pisar una oficina de alquiler.
“Si vas a elegir una sola cosa, hacé la salida en UTV al atardecer: la luz sobre los acantilados y la parada en Kleine Knip valen cada dólar de los 240. Y si dudás con el picante en Plasa Bieu, empezá con el stoba, que es más suave y te deja conocer la cocina sin sufrir.”Mariela, guía local de Curacao Tours
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