Chacras de Coria, el pueblo mendocino que ya no se atraviesa: se disfruta varios días
A 15 kilómetros de la ciudad, el distrito de Luján de Cuyo reúne hoteles boutique, cocina de autor, bares de vino y festivales de música electrónica. Una guía con todo lo que hay que saber para organizar una escapada.

Salí temprano desde Buenos Aires en micro y, después de casi catorce horas de ruta por la número 7, llegué a Mendoza capital con la idea clásica de pasar de largo hacia una bodega y volver. Pero esta vez el plan cambió antes de llegar al centro: el micro me dejó en la terminal y un remise de quince minutos, por unos pocos miles de pesos, me depositó en Chacras de Coria, un pueblo que hace tiempo dejó de ser una parada técnica y se transformó en un destino en sí mismo. Ahí nomás entendí por qué tanta gente hoy elige pasar tres o cuatro noches sin moverse de la zona.
Chacras pertenece al departamento de Luján de Cuyo y concentra alrededor de 30 hoteles y lodges vitivinícolas, de los cuales cerca de un tercio abrió entre 2023 y 2026. A esa oferta se le suman unos 40 restaurantes, bares y espacios nocturnos, según datos que maneja la dirección de Turismo local. El pueblo conserva sus calles arboladas, la vista a la cordillera y esa cadencia de oasis que tienen los pueblos mendocinos, pero ahora se le suma una movida que mezcla vino, gastronomía y música electrónica.
Dos Llaves Michelin y un mapa gastronómico en expansión
El reconocimiento internacional llegó en 2026, cuando dos establecimientos de la zona recibieron Llaves Michelin: Susana Balbo Winemaker's House y Lares de Chacras. Otros dos hoteles distinguidos por la misma guía, Awasi Mendoza y Chozos Resort, también funcionan en parajes de Luján de Cuyo, fuera del casco de Chacras pero dentro del mismo departamento. Para el visitante, el dato concreto es que se puede armar una estadía completa alrededor de la mesa: restaurantes de cocina de autor conviven con bares de vinos, cafeterías de especialidad y propuestas más informales, todas trabajando con producto regional: aceite de oliva, carnes, trucha, vegetales y frutos secos, siempre del lado del Malbec, el vermut y los espumantes mendocinos.
El perfil del viajero que llega a Chacras se mueve, según el propio municipio, entre los 30 y los 65 años. Vienen de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Brasil, Chile, Estados Unidos y Europa, y se quedan entre dos y cuatro noches, aunque cada vez es más fácil extender la estadía porque todo está cerca. "La diversidad de propuestas permite extender esa estadía", resumió Rodolfo Benítez, director de Turismo de Luján de Cuyo, en charla con este medio. Quienes llegan desde Buenos Aires suelen optar por micro (unas catorce horas) o avión a El Plumerillo y luego remise o transfer de veinte minutos hasta el pueblo.
La música electrónica como motor de temporada
Cada diciembre, el Sunsetstrip que conduce Hernán Cattáneo llena el pueblo de turistas que llegan desde distintos puntos del país y del exterior. Ese evento genera picos de ocupación en hoteles y restaurantes y, según las cámaras turísticas, sumó un perfil de visitante más joven, interesado en gastronomía, vida nocturna y deportes outdoor. A ese pico se le suman otros festivales que se hacen en el área durante el año, entre ellos el Arcan, que completa una agenda que ya no se limita a la vendimia.
“La estadía promedio ronda las dos a cuatro noches, pero la oferta permite estirarla sin repetir planes.”Rodolfo Benítez, director de Turismo de Luján de Cuyo
Cuánto cuesta y cómo organizarse
Para armar el viaje conviene tener en cuenta algunos números. El micro desde Buenos Aires sale entre 80.000 y 130.000 pesos por persona, según la empresa y la categoría, y el viaje ronda las catorce horas. El avión a Mendoza, con salida desde Aeroparque, arranca en valores similares pero con una frecuencia mayor. Desde la terminal de Mendoza, un remise al centro de Chacras cuesta poco más de 10.000 pesos y el trayecto no supera los veinte minutos. Una noche en hotel boutique de la zona promedia los 80.000 a 150.000 pesos por habitación doble, aunque los lodges vitivinícolas con experiencias incluidas pueden superar esa cifra. Comer en un restaurante de autor como Daukos implica pensar en una carta que puede ir de 30.000 a 50.000 pesos por persona sin vinos, mientras que un menú por pasos en Chirivia, en Potrerillos, requiere reservar con anticipación y pagar un valor superior.
La recomendación del lugareño
Antes de irme, charlé con Marcelo, un sommelier que atiende en uno de los bares de la plaza central y que vive en Chacras desde hace quince años. Me dijo algo que resumo: "Si venís por dos días, dedicate al vino y la gastronomía. Si te quedás tres, agendá una noche para un Wine Bar y otra para un festival o un atardecer en una bodega con música en vivo. Y si tenés un día más, subí a Potrerillos a comer en Chirivia: el viaje de una hora por la ruta 7 ya es parte de la experiencia". Siguiendo ese consejo, la escapada se completa sola, sin necesidad de cruzar a la capital ni de apurarse por los traslados.
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