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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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Volver a lo de siempre: cómo armar un botiquín verde para que el jardín llegue sano al verano

Con la primavera a pleno, los hongos se Aprovechan el calor y la humedad, y en el verano los insectos y los ácaros hacen de las suyas. El INTA insiste con recetas caseras a base de ortiga, ajo, cáscaras de citrus y demás yerbas de la cocina o de la huerta. Una caja de herramientas para y para los primeros episodios, sin necesidad de salir corriendo a la agroquímica.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · · 4 min de lectura
Volver a lo de siempre: cómo armar un botiquín verde para que el jardín llegue sano al verano

Soy Micaela Yapura, de Comunidades y territorio, y esta nota nace de una recorrida por la huerta comunitaria del barrio La Querencia, en Moreno, donde Elsa Pereyra, referente de la agrupación Los Andes, me insistió durante media mañana en que había que volver a hablar de las recetas de la abuela, las mismas que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria sigue recomendando, porque cada primavera el tema vuelve a poner en alerta a los que cuidan un jardín o una huerta familiar en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Lo que sigue es un recorrido ordenado por esas preparaciones caseras que, bien usadas, sirven como barrera inicial frente a los hongos que se disparan con el calor húmedo y frente a los insectos y los ácaros que se multiplican cuando el verano aprieta.

Por qué la primavera y el verano son los momentos más críticos

Lo primero que hay que entender, y esto me lo remarcaron tres veces distintas con una risa cómplice, es que el calendario marca dos tipos de ataques bien diferenciados. Cuando llegan los meses templados y se juntan calor y humedad —típico de octubre y noviembre en la región pampeana—, el protagonismo lo toman los hongos. Después, con el verano y el ambiente más seco, el escenario cambia: aparecen y se reproducen con mayor intensidad los insectos y los ácaros, que además encuentran más frutos y hojas tiernas para alimentarse. En cualquiera de los dos casos, la idea no es exterminar todo —eso no es ni posible ni deseable—, sino reducir las poblaciones a un nivel en el que no provoquen un daño significativo, como define el INTA en sus manuales de huerta agroecológica.

Tres reglas básicas antes de empezar a mezclar

Antes de preparar cualquier receta conviene tener en cuenta tres puntos que el organismo nacional repite en cada una de sus publicaciones. Primero, usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica, porque los metálicos pueden liberar elementos tóxicos para la planta. Segundo, preparar los macerados en un lugar ventilado y sin luz solar directa, para que la fermentación se controle y no se corte el proceso. Y tercero, colar muy bien el líquido antes de pulverizar, porque cualquier resto sólido termina tapando la boquilla del rociador y arruinando la aplicación.

Las recetas que sí funcionan y cómo prepararlas

El clásico: purín fermentado de ortiga

La receta madre es el purín de ortiga. Se colocan mil gramos de ortiga fresca, o entre cien y doscientos gramos si está seca, en diez litros de agua, y se deja fermentar a la sombra entre siete y doce días, revolviendo a diario hasta que desaparezcan las burbujas. Antes de aplicarlo se diluye en la misma cantidad de agua. Funciona como repelente de pulgones y como preventivo de hongos, y como beneficio extra aporta nutrientes al suelo. Un detalle clave: siempre hay que manipular la ortiga con guantes, porque el contacto directo produce picazón y enrojecimiento en la piel. En La Querencia lo aplican dos veces por mes desde hace seis temporadas y, según Pereyra, los rosales dejaron de llenarse de pulgón verde sin necesidad de insecticida.

Ajo con alcohol: el concentrado que rinde todo el verano

Para los que quieren algo más potente está el macerado concentrado de ajo con alcohol, una preparación que se guarda en la heladera y se usa diluida. Se licua una cabeza entera de ajo con medio litro de agua y medio litro de alcohol, se deja siete días en la heladera, se filtra y, al momento de usar, se diluyen cien mililitros del concentrado por cada litro de agua, agregando un poco de jabón blanco neutro como adherente para que la mezcla se pegue a la hoja. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos, y tiene la ventaja de que un solo frasco rinde toda la temporada si se conserva bien tapado en frío.

Las opciones rápidas que no necesitan fermentación

Para quienes no quieren esperar días hay preparaciones express. Una es hervir la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos, se deja enfriar y se pulveriza sobre las hojas afectadas por pulgones y cochinillas. Otra es cortar dos o tres cebollas medianas, dejarlas en agua hirviente durante hasta cuarenta y ocho horas, colar y aplicar contra pulgones y hongos. Y para los que tienen ruda y salvia a mano, una infusión en partes iguales de ambas yerbas, sin fermentación, controla pulgones en una sola aplicación. Son salidas de emergencia, pero en muchos casos alcanzan cuando el ataque se detecta a tiempo.

Como subraya Pereyra, la lucha contra las plagas en el jardín es una carrera de paciencia y de observación, y estas recetas de bajo costo son la primera línea de defensa. La advertencia queda hecha: si el ataque es severo, hace falta recurrir a productos químicos específicos, y la consulta al técnico del INTA o al ingeniero agrónomo de la zona sigue siendo el camino más seguro antes de tomar una decisión de ese tipo.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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