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Viernes, 9 de octubre de 2026
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Varicela en las aulas neuquinas: 17 estudiantes aislados y la pregunta que vuelve cada año en las familias

El Ministerio de Salud confirmó ocho casos en la EPET 17 y nueve en la EPET 20. Mientras se completan los esquemas de vacunación, las comunidades educativas reorganizan la rutina para contener un brote que se anticipa al calendario y reaviva el debate sobre los cuidados pendientes en cada hogar de la capital provincial.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · · 4 min de lectura
Varicela en las aulas neuquinas: 17 estudiantes aislados y la pregunta que vuelve cada año en las familias

Cuando el Ministerio de Salud de Neuquén difundió el parte oficial con diecisiete casos confirmados de varicela distribuidos entre dos escuelas técnicas de la ciudad, no hizo más que confirmar lo que muchas familias de la capital venían comentando en grupos de WhatsApp y en las reuniones de cooperadora desde hacía varios días. Ocho de esos casos corresponden a la EPET 17 y los nueve restantes a la EPET 20, dos instituciones que comparten el padrinazgo de la educación técnica pública en Neuquén y que, en esta oportunidad, comparten también un desafío sanitario que las obliga a repensar la organización de las aulas, los recreos y hasta la circulación de los talleres.

Lo que se sabe hasta ahora, según la información oficial a la que tuve acceso, es que los estudiantes afectados se encontraban en buen estado general, cumpliendo el aislamiento indicado y recibiendo tratamiento sintomático para aliviar las molestias propias de la enfermedad. La confirmación de los casos llegó después de varios días de seguimiento clínico y epidemiológico, una mecánica que la propia cartera sanitaria neuquina suele desplegar cuando se detecta un agrupamiento sospechoso en un ámbito cerrado como el escolar. La varicela, vale recordarlo, es una infección provocada por el virus varicela-zóster y se presenta con fiebre, dolor de cabeza, cansancio, malestar general o disminución del apetito antes de que aparezca el característico sarpullido. Esa primera etapa, en la que todavía no hay lesiones visibles en la piel, es la que vuelve a la enfermedad tan difícil de contener en las aulas.

Cómo se contagia y por qué cuesta frenarla en las escuelas

El virus se transmite por las partículas que una persona infectada expulsa al toser o estornudar, pero también por el contacto directo con el líquido contenido en las ampollas. Lo más delicado, y lo que más preocupa a las autoridades sanitarias, es que el contagio puede comenzar uno o dos días antes de que se hagan visibles las lesiones cutáneas y se extiende hasta que todas las ampollas se transforman en costras. Es decir: hay un margen largo, de varios días, en el que un estudiante puede estar diseminando el virus sin que ni él mismo ni su familia lo sospechen. Tras la exposición, los síntomas suelen aparecer entre los diez y los veintiún días posteriores, una ventana lo suficientemente amplia como para que la enfermedad se instale primero en un curso y luego en un turno completo.

  • Revisar el carnet de vacunación de cada integrante de la familia y verificar que las dos dosis correspondientes estén aplicadas.
  • Estar atentos a fiebre, decaimiento o manchas sospechosas durante las tres semanas siguientes a un contacto estrecho.
  • Mantener las uñas de los niños limpias y recortadas para reducir lesiones por rascado y posibles infecciones en la piel.
  • Consultar a un profesional de salud ante la primera duda, sin aguardar a que el cuadro se complete.
  • Evitar la administración de aspirina a niños y adolescentes, por su relación con el síndrome de Reye.

El Ministerio de Salud neuquino insistió, en línea con la comunicación nacional, en que la herramienta más eficaz para frenar estos brotes sigue siendo la vacunación completa. El calendario oficial contempla dos dosis gratuitas y obligatorias que se aplican durante la infancia. La cartera provincial advirtió, además, que existe un grupo específico que viene mostrando un cumplimiento más bajo del esquema: los chicos y chicas nacidos en 2021, que este año cumplen cinco años. Es justamente ese segmento etario el que empieza a compartir más espacios con pares en condiciones más vulnerables, y por eso la recomendación es directa: revisar el carnet, identificar dosis pendientes y acercarse al centro de salud más cercano para completar lo que falte.

Mientras se terminan de procesar los estudios clínicos de los casos detectados, en las dos escuelas afectadas se llevan adelante los seguimientos de contactos estrechos y se reforzaron las recomendaciones a las familias. Las cooperadoras y los equipos directivos trabajan en articulación con los centros de salud barriales para acercar información y, sobre todo, para responder una pregunta que vuelve a aparecer cada vez que suena el alerta de varicela en un aula: qué pasa con quienes todavía no completaron el esquema y de qué manera se puede acelerar esa cobertura. La respuesta oficial es conocida, pero su cumplimiento real, según admiten los propios equipos sanitarios, sigue siendo materia pendiente. Y en Neuquén, mientras diecisiete familias reorganizan su rutina por un sarpullido que muchos creían controlado, esa materia pendiente se vuelve una urgencia cotidiana.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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