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Raíz Salteña

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Una tarde en Chacarita con el celular en el bolsillo: la experiencia de Artlab, entre vinilos y parlantes de los cincuenta

El espacio de Roseti 93 lleva casi una década convocando a quienes quieren escuchar música electrónica, jazz y house sin la pantalla como intermediaria. Este domingo cierra allí la octava edición porteña del festival MUTEK, con una programación que pone el foco en el sonido analógico y los rituales colectivos.

JC
Jimena CruzSociedad y salud · · 3 min de lectura
Una tarde en Chacarita con el celular en el bolsillo: la experiencia de Artlab, entre vinilos y parlantes de los cincuenta

Cuenta Gonzalo, vecino de Villa Urquiza y dueño del lugar, que una tarde cualquiera de 2014 se le ocurrió una idea que parecía de otra época: armar un espacio en el que la música se escuchara de verdad, sin teléfonos encendidos, sin notificaciones a cada rato, sin la urgencia de mostrarle a nadie lo que estaba pasando. Lo cuenta mientras acomoda, con una calma que parece heredada de los objetos que colecciona, uno de los ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7 que se trajo del taller donde los restaurando. Los equipos, fabricados en 1954, tienen más de siete décadas de historia encima y, según le contaron, salieron originalmente de un cine emblemático de la ciudad de Buenos Aires, aunque esa procedencia todavía no se pudo confirmar con papeles a la vista. Lo cierto es que el sonido que largan es otra cosa.

El dato oficial, para situarnos: Artlab funciona desde 2015 en Roseti 93, pleno barrio de Chacarita, y ocupa unos 540 metros cuadrados dedicados a la música electrónica y al arte audiovisual. Lo dirige Gonzalo Solimano, DJ y productor nacido en 1979, que fue armando la propuesta alrededor de esa colección de parlantes que, según él mismo reconoce, ya forman parte del paisaje del lugar tanto como la barra o la pista.

Dos maneras de habitar el sonido

El corazón del espacio son dos ciclos regulares que ya tienen su público. Por un lado está Audiófilos, una invitación a escuchar un álbum completo de principio a fin, sin la tentación de pasar de tema: la programación puede ir desde Miles Davis hasta Pink Floyd, pasando por los argentinos de Invisible o los británicos de Massive Attack, y se reproduce en vinilo, en CD o en archivos lossless, según el formato que rinda mejor para cada obra. Por el otro funciona Círculo de Sonido, que mantiene viva la tradición bailable del house con Solimano y otros DJs pasándose por la consola en sesiones abiertas, ideales para quienes todavía extrañan bailar hasta que el cuerpo pide descanso.

Este domingo, en tanto, el predio se prepara para recibir el cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK, un evento nacido en Canadá en el año 2000 y que Solimano trajo al país en 2018. La propuesta del festival apunta a la música electrónica experimental, el arte audiovisual y las nuevas tecnologías, con una escala y un perfil muy distintos a los festivales masivos de género que suelen copar la agenda de verano.

En una charla que mantuvo con este portal, Solimano dejó una frase que resume el espíritu de estos años: "Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música." Junto con el regreso del vinilo, observa también un interés renovado por el CD, un formato que muchos creían destinado al rincón del olvido y que, contra todos los pronósticos, vuelve a tener público. Sobre el uso de inteligencia artificial en la creación musical, su postura fue tajante: "Es un recurso muy potente y la clave es que te asista para crecer en tu investigación y para simplificar procesos, no que haga tu obra por vos."

Qué hacer este fin de semana en Chacarita

Para quienes quieran sumarse al cierre del MUTEK o simplemente asomarse por primera vez, la cita es en Roseti 93, en Chacarita. El espacio también suele programar propuestas de jazz y eventos de arte visual, aunque la electrónica en sus distintas variantes sigue siendo el eje principal. La recomendación, si se animan, es ir con el teléfono en silencio y dejarse llevar por el sonido que sale de unos parlantes que ya tenían más años que varios de los que van a bailar.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

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