Saltar al contenido
Domingo, 11 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Raíz Salteña

Raíz Salteña

Portada — Vida —

Una pareja, dos sueldos y una chacra que vuelve a la vida en Centenario

Silvana Aiello y Jorge Stelrrig se conocieron en la puerta de un colegio, descubrieron que ambos venían de familias chacareras y dejaron atrás la vida urbana para asentarse en las tres hectáreas que ella heredó de su padre, en el límite entre Centenario y Vista Alegre.

JC
Jimena CruzSociedad y salud · · 3 min de lectura
Una pareja, dos sueldos y una chacra que vuelve a la vida en Centenario

A Silvana Aiello le gustaba recordar que su primer contacto con la tierra fue en la cocina de su abuela, en Centenario, mientras pelaba manzanas que después se vendían en la zona. Casi dos décadas después de aquellas tardes, y tras años de juntar bolsas de cemento con lo que sobraba del sueldo, esa misma volvió a ser su lugar en el mundo. Hace tres años se mudó junto a su marido, Jorge Stelrrig, y dos de sus hijos a las tres hectáreas que le dejó su padre, Ricardo, sobre la calle 9, justo en el límite donde el municipio de Centenario toca el de Vista Alegre.

El dato que completa el cuadro lo da la propia protagonista: a diferencia de la generación de sus abuelos, que vivían de lo que la chacra producía, hoy son los sueldos de ambos —Silvana como secretaria en una escuela técnica y Jorge como empleado del área de educación de la zona— los que financian el forraje, los animales y la mano de obra necesaria para mantener el campo activo. La inversión, aclaran, sale del bolsillo familiar, mes a mes, sin aportes externos.

Una vida a caballo entre la oficina y el gallinero

El ritmo que llevan es el de cualquier trabajador, pero multiplicado por dos. De lunes a viernes cumplen horario en sus empleos; al volver se calzan las botas y atienden gallinas, conejos y pollos. Los fines de semana, la rutina se extiende al cuidado de la alfalfa y a los arreglos de infraestructura que el campo reclama. Así lo describe Silvana, en diálogo con este portal: "Vamos con los animales, juntamos el dinero para comprar alimento, gallinas ponedoras, pollos, y vamos buscándole la vuelta".

“Antes no cumplían horario. Ahora uno tiene su trabajo, cumple, y a la tarde y los fines de semana atendemos los animales. Es otro tipo de estrés.”Silvana Aiello

El proyecto no es solo de los padres. Lucas, el hijo de 17 años, estudia para técnico mecánico en la escuela donde Silvana trabaja como secretaria, pero ya tiene su propio microemprendimiento dentro del campo: el año pasado crió 600 pollos parrilleros, armó una incubadora de manera artesanal, sumó gallinas ponedoras y conejos. Cuando termine la secundaria quiere estudiar veterinaria y quedarse a vivir en la chacra. Jorge, por su parte, proyecta plantar frutales y viñas a futuro, con la idea de vender la producción directamente en el mismo predio.

Lo que la tierra devuelve cuando alguien la vuelve a habitar

  • Alfalfa sembrada en parte del terreno, base de la alimentación animal y posible fuente de ingresos a futuro.
  • Gallinas ponedoras, pollos parrilleros y conejos, criados por la familia y por el emprendimiento de Lucas.
  • Una incubadora artesanal armada por el adolescente con materiales reciclados.
  • Un tractor que funciona cuando puede y queda en silencio el resto del tiempo, símbolo del esfuerzo a largo plazo.
  • Un monte de olivillo y un humedal que crecieron solos sobre los antiguos cuadros de manzanos y perales, ahora convertidos en un pequeño ecosistema.

La historia familiar se remonta a principios del siglo XX, cuando el bisabuelo de Silvana llegó desde Italia con 12 años, cerca de 1920. El abuelo fue quien empezó la chacra; el padre la sostuvo durante décadas hasta su muerte. Hoy, la tercera y la cuarta generación intentan hilvanar un proyecto que reconoce ese legado, pero ya no puede sostenerse solo con lo que la tierra ofrece: necesita del salario de los dos para no frenarse. Lo ellos mismos: lo hacen a pulmón los tres.

Para quien quiera conocer la experiencia de cerca, la chacra queda sobre la calle 9, en el límite entre Centenario y Vista Alegre. La familia suele recibir visitas los sábados por la mañana, entre las 9 y las 13, momento en el que están alimentando a los animales y atendiendo el horno. Quienes quieran escribir pueden buscar la página "Chacra Aiello-Stelrrig" en redes sociales, donde Lucas suele mostrar los avances de la incubadora y los nacimientos de cada camada.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo