Una mesa, una computadora y modelos de inteligencia artificial al alcance de la mano: así funcionan los bares que ofrecen IA con la consumición
Locales en distintos países ya permiten acceder a capacidad de cómputo para programar, generar contenido o analizar información a cambio de una bebida, en una experiencia que mezcla café de trabajo, coworking y nube bajo el mismo techo.

A Mariana le costó convencerse la primera vez que vio el cartel en la barra del local del centro. La propuesta era directa: por la consumición, acceso a infraestructura para correr modelos de inteligencia artificial desde su propia notebook. Ella, que pasaba los días peleándose con servidores remotos y cuotas mensuales de procesamiento en la nube, terminó sentándose frente al mostrador con la taza a un lado y el equipo del bar al servicio de su proyecto. Salió cuatro horas después con parte de un prototipo terminado y la certeza de que algo nuevo estaba pasando en la relación entre la gente, las máquinas y los espacios donde se trabaja.
El dato oficial que sostiene esta movida es que ya existen bares en Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Alemania y China donde la bebida no es lo único que se ofrece: además de la mesa y el wifi, el local pone a disposición de los clientes equipos con capacidad de cómputo para experimentar con modelos de inteligencia artificial, programar, generar contenido o analizar información durante la visita, sin necesidad de contratar esa infraestructura por separado.
Cómo se entra y qué se puede hacer
- La conexión se habilita a través de una red local, un código QR u otro mecanismo dispuesto por cada negocio.
- El cliente trabaja desde su propia computadora, pero utiliza los recursos tecnológicos del bar para correr los modelos.
- Las tareas posibles incluyen programación, generación de contenido y análisis de información, entre otras.
- Algunos locales ofrecen uso ilimitado mientras la persona permanezca en el establecimiento, aunque otros contabilizan el consumo mediante tokens.
La dinámica se parece a la de un espacio de coworking, con una diferencia central: además de escritorios y conexión a internet, hay capacidad de cómputo dedicada para inteligencia artificial, lo que reúne bajo un mismo techo a estudiantes, desarrolladores, investigadores y emprendedores que necesitan estas herramientas para avanzar en sus proyectos.
No todos los bares ofrecen lo mismo
Las condiciones varían de un local a otro, y no existe una oferta uniforme de herramientas: hay lugares orientados a aplicaciones determinadas y otros que facilitan infraestructura para distintos trabajos. Sostener este esquema implica comprar y mantener equipos, pagar la electricidad y asegurar su refrigeración, costos propios de una propuesta que suma equipamiento informático al funcionamiento habitual de un bar y va más allá de la conectividad tradicional.
Para quien quiera probar la experiencia, el primer paso es sencillo: sentarse, pedir la bebida y consultar en la barra de qué manera se habilita el acceso a los modelos durante la visita. La mayoría de estos locales trabaja en horarios comerciales extendidos, aunque la franja más habitual para encontrar el servicio activo va de la mañana hasta la noche, momento en que los equipos suelen estar disponibles para los clientes que llegan con su notebook bajo el brazo.
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