Rodillas que piden tregua: los vicios del gimnasio que pasan factura y cómo empezar a corregirlos hoy mismo
Un estudio reciente confirma que la fuerza muscular no alcanza cuando la técnica falla. Especialistas consultados por este medio detallan los errores más comunes, explican por qué el reposo absoluto puede ser contraproducente y comparten una rutina breve para empezar a trabajar desde casa.

A Marcela, vecina de Villa Adelina, le gustaba contar que el gym era su cable a tierra después de jornadas largas en la administración de un estudio contable. Tenía cincuenta y dos años, dos hijos grandes y una sonrisa fácil, pero hacía semanas que una punzada en la rodilla derecha le aguaba la rutina. Insistió, como muchos: bajó el peso, se puso hielo, descansó un domingo entero. El lunes siguiente, la molestia volvió antes de terminar la primera serie de sentadillas. Lo que Marcela todavía no sabía era que estaba a punto de cruzarse con un dato que cambia la forma de mirar el dolor de rodilla en el gimnasio.
La investigación a la que llegó por casualidad se publicó en febrero de 2026 en la revista Arthritis Care & Research. Siguió durante dieciocho meses a 377 adultos con molestias en la rodilla y llegó a una conclusión incómoda para quienes creen que la solución pasa solo por sumar kilos: la musculatura no protege la articulación si los movimientos se ejecutan de forma incorrecta. El dato oficial corrió como reguero de pólvora entre rehabilitadores y entrenadores, porque viene a poner números a una intuición clínica que se repetía en consultorios y gimnasios.
Los tres vicios que más castigan a la articulación
- Colapso de rodillas hacia adentro (valgo): la rótula se desvía hacia el centro en lugar de alinearse con los dedos del pie. Aparece en sentadillas, zancadas y prensa de piernas y sobrecarga la articulación muy por encima de lo que está preparada para absorber. Se corrige entrenando frente a un espejo, manteniendo las rodillas alineadas con los dedos durante todo el recorrido y, si el fallo persiste, consultando a un especialista porque puede esconder rigidez de tobillo o debilidad del glúteo medio.
- Tobillos rígidos: cuando esa articulación pierde amplitud, la rodilla se adelanta demasiado en la zancada y se genera una torsión sobre la tibia. Un test casero permite detectarlo: se apoya la punta del pie a unos diez centímetros de la pared y se intenta tocar la pared con la rodilla sin despegar el talón. Si no se llega, conviene agrandar la zancada y reducir el rango de avance.
- Descansar de forma absoluta al primer dolor: parar por completo alivia el síntoma, pero debilita los tejidos que sostienen la rodilla y aumenta el riesgo de caídas por pérdida de masa muscular. La alternativa es un plan de recuperación activa, con estiramientos, trabajo con rodillo de espuma, sentadillas isométricas contra la pared y, si es posible, ejercicio acuático.
Así lo resume Casey Lee, fisioterapeuta, con quien pude conversar por videollamada desde su consultorio en Pilar. Lee insiste en que el error más extendido y más lesivo es el valgo de rodilla, y pide a sus pacientes que graben sus series con el celular: "La gente se sorprende cuando se ve; ahí entiende por qué la articulación le pasa factura". La entrenadora coincide y agrega un detalle que a menudo se pasa por alto: el calzado gastado. Una suela deformada cambia el apoyo del pie y arrastra al tobillo y a la rodilla a compensar, sobre todo en ejercicios de carga.
El consejo práctico que más me llevo de la charla, y que vale para el living de Marcela y para cualquier gimnasio del conurbano, es empezar por lo básico: revisar el calzado, filmarse una serie de sentadillas, probar el test de rodilla a la pared y, sobre todo, no caer en la trampa del reposo absoluto cuando aparece la primera molestia. Un cuerpo entrenado es más resistente, pero un cuerpo bien entrenado, eso lo confirmó la ciencia este año, es el que de verdad cuida las articulaciones.
Ante la duda, el primer paso es siempre el consultorio. En la mayoría de los centros de salud públicos de la provincia de Buenos Aires los servicios de traumatología y kinesiología atienden de lunes a viernes, de 8 a 14, con demanda espontánea y derivación del médico de cabecera. En la ciudad de Buenos Aires, los hospitales porteños ofrecen modalidad en los mismos horarios, y los Cesac reciben consultas sin turno previo durante la mañana. Si la molestia aparece después de una caída, si la rodilla se inflama o si el dolor no cede tras una semana de cuidados en casa, la consulta no debe esperar.
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