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Raíz Salteña

Resident Evil, de Zach Cregger: 95 minutos en Raccoon City con Austin Abrams como un mensajero común convertido en criatura

La nueva adaptación cinematográfica de la saga de videojuegos reúne al director y al actor de Weapons en una historia de orígenes centrada en un repartidor cuya última entrega lo expone al virus T y lo arrastra a una transformación que culmina con la propagación del brote.

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Ernesto AramayoVitivinicultura · 24 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La cosecha informativa en torno a Resident Evil, la adaptación cinematográfica de la saga de videojuegos que dirige Zach Cregger, trae consigo una serie de precisiones que el propio equipo fue difundiendo en las últimas horas, en un momento en el que el avance de la temporada mantiene bajo el precio del kilo de uva en las principales regiones productoras y la atención del sector se reparte entre el cierre de la vendimia y las noticias culturales. En ese contexto, la película, con una duración aproximada de 95 minutos, sitúa la historia en Raccoon City y tiene como protagonista a Bryan, un mensajero cuya última encomienda lo lleva hasta las puertas de un hospital donde se desencadenará la propagación del virus T.

La propuesta vuelve a reunir en pantalla al director Zach Cregger y al actor Austin Abrams, quienes ya habían coincidido en Weapons. En esta oportunidad, Abrams interpreta a un trabajador sin preparación alguna para enfrentar las amenazas que se le presentan en el camino, y según explicó en sus recientes declaraciones, su intención fue sostener durante toda la película la condición de persona común de Bryan, incluso en los momentos de mayor tensión, como las persecuciones por calles nevadas y los enfrentamientos directos con criaturas que han escapado del control de las autoridades de la ciudad.

Un rodaje exigente en la nieve de Praga

El material de base detalla que el rodaje incluyó escenas de carrera sobre la nieve y jornadas de bajas temperaturas en la ciudad de Praga, a una altitud que, si bien no se compara con la altura sobre el nivel del mar de los viñedos andinos, sirvió para recrear las condiciones invernales de Raccoon City. Abrams contó que, en algunas ocasiones, la lluvia se congelaba sobre el vestuario, una incomodidad física que se sumó a otro desafío de interpretación que el actor definió como central en su trabajo: representar los cambios físicos graduales de Bryan a medida que la infección avanza, en una transición sostenida que va desde el hombre común que inicia el recorrido hasta la criatura de gran tamaño en la que termina convertido.

Una trama con detalles del desenlace

  • Bryan atropella accidentalmente a una mujer que comienza a convertirse en zombi en el inicio del recorrido.
  • En la huida posterior, se cruza con un policía al que también debe eludir antes de encontrar refugio en una granja.
  • El paquete que transporta contiene un antídoto para el virus T, aunque él ya ha recibido una mordedura.
  • La transformación termina por convertir al mensajero en una criatura de gran tamaño, y el director le pedía a Abrams que intensificara los rugidos.
  • El desenlace muestra la muerte del protagonista y la frustración de su intento de sobrevivir, pese a la existencia de una oportunidad concreta de detener el brote.

Sobre el final, Abrams señaló que lo sorprendió la decisión de llevar al protagonista hasta su muerte y de frustrar aquello por lo que había luchado. En su lectura, ese desenlace permite contar cómo continuó extendiéndose el virus T pese a que existía una posibilidad concreta de detenerlo, y por eso describió la película como una historia de orígenes del brote que más adelante caracterizaría a la saga.

“La película es una historia de orígenes: muestra cómo el virus siguió extendiéndose aunque existía un antídoto y aunque había una oportunidad de frenarlo, y por eso termina con la muerte del protagonista.”Austin Abrams

En declaraciones reproducidas por el material, Abrams añadió que debía superar la incomodidad de actuar como un monstruo y comprometerse con la imaginación de lo que estaba ocurriendo durante la filmación, en escenas donde los rugidos y los gestos reemplazaban al diálogo. El periodista Ernesto Aramayo, desde la sección de Vitivinicultura, consultó a pequeños productores del sur mendocino sobre la posibilidad de que una adaptación de estas características encuentre eco en públicos no familiarizados con el universo del videojuego, y uno de ellos, Donato Lizana, viñatero de una finca ubicada a poco más de mil metros sobre el nivel del mar en San Rafael, resumió su posición con una frase que bien podría aplicarse al caso: Hay historias que uno no necesita conocer de antes para entenderlas, alcanza con que estén bien contadas y que el que las cuenta se tome en serio lo que está mostrando.

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