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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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Primetime lleva a Robert Pattinson y Jonathan Lipnicki al corazón de los operativos de Chris Hansen en Venecia

El thriller de Lance Oppenheim reabrió en la Mostra el debate sobre los límites del periodismo televisivo que expone a adultos en busca de menores, con una ovación de siete minutos y un Lipnicki en un registro muy distinto al de sus papeles infantiles.

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Ernesto AramayoVitivinicultura · · 3 min de lectura
Primetime lleva a Robert Pattinson y Jonathan Lipnicki al corazón de los operativos de Chris Hansen en Venecia

El thriller psicológico Primetime, dirigido por Lance Oppenheim, volvió a poner sobre la mesa los cuestionamientos que durante años rodearon al formato de Dateline NBC conducido por Chris Hansen, donde supuestos menores eran en realidad adultos que actuaban como señuelos para confrontar ante las cámaras a hombres que creían concertar encuentros sexuales con chicos contactados por internet. La película, que tuvo su estreno a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia y fue recibida con una ovación de siete minutos, traslada ese dispositivo a la pantalla grande con Robert Pattinson en el rol del periodista y Jonathan Lipnicki como uno de los adultos sorprendidos por el conductor en pleno operativo.

Un debut en la ficción cargado de realidad

Primetime marca el primer largometraje de ficción de Lance Oppenheim, un realizador cuya trayectoria se había concentrado casi exclusivamente en el documental. El director se apoyó en hechos reales vinculados con aquel formato que combinaba investigaciones periodísticas, interrogatorios y participación de fuerzas de seguridad, y construyó a partir de allí una ficción que indaga en la zona gris entre la búsqueda de rating, el rigor periodístico y la intervención policial. La propuesta se inscribe en una línea de interés creciente dentro del cine estadounidense por revisitar episodios mediáticos de alto voltaje.

Pattinson interpreta a Chris Hansen, la figura que durante años se asoció con la frase «have a seat over there» frente a hombres que desconocían estar siendo filmados. Lipnicki, en tanto, encarna a uno de esos adultos que llegan a un punto de encuentro creyendo que van a encontrarse con un menor, y se topan con el periodista, las cámaras y la presencia policial. La elección de Lipnicki resulta significativa: el actor que se hizo conocido a los seis años con Jerry Maguire y que después fue la voz y la cara de Stuart Little se aleja de manera deliberada de ese registro para asumir un papel adulto, oscuro y explícitamente incómodo.

“Había rezado por un material oscuro.”Jonathan Lipnicki

Una carrera que vuelve a los cines después de años

  • 1996: a los seis años interpreta a Ray Boyd en Jerry Maguire, junto a Tom Cruise y Renée Zellweger, y gana un Critics' Choice Award y un Young Artist Award por su labor infantil.
  • 1999: llega Stuart Little, cuya recaudación mundial ronda los 300 millones de dólares; participa también de la secuela estrenada en los años siguientes.
  • Carrera adulta: tras la etapa de sus papeles como menor, solo dos películas encabezadas por Lipnicki llegaron a salas comerciales, y Primetime es la segunda de esa etapa.
  • En teatro había realizado una escena de desnudo frontal en la obra Lost Girls, experiencia que el actor describe como antecedente de lo hecho en la película.

Lipnicki, hoy de 35 años, explicó que ya había afrontado un desnudo frontal en la obra teatral Lost Girls, pero señaló que el contexto del personaje en Primetime volvió esa instancia intimidante. «Había rezado por un material oscuro», resumió sobre el tipo de propuesta que esperaba recibir, en una frase que condensa la voluntad de tomar distancia definitiva de la imagen del niño prodigio de Hollywood. El salto de Jerry Maguire a un papel que explícitamente incomoda al espectador funciona como declaración de intenciones de un actor que, según sus propias palabras, venía buscando oportunidades alejadas del universo infantil que lo popularizó.

El proyecto deja abierta, además, una pregunta sobre el presente del formato que retrata: ¿qué lugar ocupan hoy aquellos operativos televisados en la conversación pública sobre la explotación sexual de menores, en un ecosistema de redes sociales y plataformas de streaming muy distinto al de fines de los años noventa y principios de los dos mil? La película no se limita a reconstruir un episodio puntual, sino que obliga a revisar la mecánica con la que el periodismo de exposición construyó parte de su leyenda, con sus logros en materia de arrestos y con los reparos éticos que siempre lo acompañaron.

EA
Ernesto AramayoVitivinicultura

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