Neuquén bajo agua: una semana de tormentas que pone en guardia a los valles y la Confluencia
El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla que se extiende hasta el viernes, con lluvias acumuladas de hasta 20 milímetros, granizo ocasional y ráfagas que podrían complicar la rutina en buena parte de la provincia.

A Roberto Cifuentes lo conozco desde hace años, cada vez que paso por su chacra de Plottier, en la margen neuquina del río Limay, me insiste con lo mismo: acá la lluvia no avisa, cae. Esta semana, parece, le va a terminar dando la razón. El Servicio Meteorológico Nacional activó pasadas las cinco y cuarenta de la mañana del domingo una alerta amarilla por tormenta que cubre prácticamente todo el este y el centro de la provincia de Neuquén, con previsión de agua abundante, granizo aislado y ráfagas que, en algunos sectores, podrían alcanzar los 50 kilómetros por hora. Lo que empezó como un aviso para la jornada del lunes 12 de octubre se fue estirando en el pronóstico oficial hasta convertirse en una secuencia de cinco días seguidos de inestabilidad, con mejoras apenas temporarias entre sistema y sistema.
El parte oficial, al que tuve acceso esta mañana, detalla que los acumulados de lluvia podrían ubicarse entre 10 y 20 milímetros, con la posibilidad concreta de que esos valores se superen en puntos específicos del territorio. Las tormentas previstas para la tarde del lunes comenzarán después de una mañana más tranquila, con cielo gris, mínima de 11 grados y máxima de 17, junto a algunos chaparrones en la zona de los valles. El reporte agrega que la intensidad de las lluvias podría darse en períodos cortos, un detalle que en la experiencia de los productores de la Confluencia suele traducirse en calles anegadas, complicaciones para sacar la producción y, en los peores casos, inconvenientes en los tendidos eléctricos.
Qué zonas están bajo alerta y qué dice el nivel amarillo
- Confluencia, este y oeste de Añelo y este de Pehuenches, en la zona petrolera y de chacras del centro-este provincial.
- Picún Leufú, este de Loncopué, este de Picunches y este de Ñorquín, hacia el norte de los valles.
- Sur de Chos Malal y sur de Minas, en el norte neuquino.
- Catán Lil, Collón Curá, Zapala y las zonas bajas de Aluminé, Huiliches y Lácar, en el centro y sur provincial.
Quiero detenerme un momento en esto porque me parece clave para el lector. La escala del organismo establece que el nivel amarillo indica fenómenos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades habituales. No estamos hablando de una alerta roja, la más extrema, pero tampoco de un aviso menor: es el llamado de atención intermedio, ese que en la práctica significa sacar los vehículos de zonas bajas, asegurar chapas y tejas, evitar cruzar calles anegadas y, en el campo, revisar los desagües de las chacras. Roberto me decía esta mañana, mientras revisaba el canal de desagüe al costado de su invernáculo, que con estas alertas uno no se puede confiar: a veces caen veinte milímetros parejos y no pasa nada, pero otras veces el agua llega en media hora y te encuentra mal parado.
El panorama se extiende más allá del lunes. De acuerdo con el pronóstico extendido al que accedí, las lluvias no cesarán hasta el viernes por la mañana, con temperaturas similares a lo largo de la semana y pausas temporarias entre los distintos sistemas que vayan pasando. El martes, por ahora, no registra alerta activa, con una mínima prevista de 12 grados. Se trata de una configuración típica de la transición hacia el verano en la Patagonia: trenes de inestabilidad que se van encadenando uno tras otro, separados por breves mejoras que no siempre se consolidan. El pronóstico trimestral elaborado por el organismo a fines de septiembre ya anticipaba que el noroeste patagónico tendría mayor probabilidad de lluvias por encima de lo habitual durante el trimestre octubre-diciembre, dentro de un patrón de temperaturas medias dentro de valores normales. El propio informe aclara, con buen criterio, que se trata de un comportamiento promedio del período y no permite determinar cómo se distribuirán las lluvias semana a semana, de modo que el seguimiento de los avisos diarios sigue siendo la herramienta principal para planificar actividades.
Ahora bien, qué hacer con esta información en lo cotidiano. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene actualizados sus avisos en el portal oficial y en la aplicación para celulares, donde se puede consultar la evolución hora por hora. Para quienes necesiten asesoramiento presencial o quieran reportar alguna contingencia vinculada al temporal, la Defensa Civil de la provincia atiende en su sede central de la ciudad de Neuquén y mantiene guardias activas durante toda la semana, en el horario habitual de 8 a 20, con un teléfono de guardia que se publica en la portada de su sitio web. En tanto, quienes residan en zonas ribereñas o de chacra, como el caso de Roberto en Plottier, lo más prudente es mantener limpios los desagües, evitar acampar cerca de los ríos y tener a mano una linterna y el celular cargado, porque en estos episodios las interrupciones en el suministro eléctrico suelen llegar antes que la ayuda.
Cierro esta nota como empecé, volviendo a Plottier. Cuando le pregunté a Roberto qué pensaba hacer si el temporal se estiraba hasta el viernes, se encogió de hombros con esa calma que tienen los hombres de campo curtidos por décadas de viento y sequía. Y me dijo, mientras miraba el cielo todavía gris del domingo: "Acá no nos queda otra que aguantar y leer el parte". En eso estamos.
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