Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana crítica donde el cuerpo empieza a avisar
Un estudio con casi 97.000 pacientes británicos encontró que el azúcar en sangre y el peso se disparan con mucha más velocidad durante el trimestre inicial del tratamiento, sobre todo con olanzapina. Especialistas recomiendan medir ambos indicadores antes de empezar la medicación y volver a hacerlo en los primeros meses.

A Marta le diagnosticaron un cuadro psicótico a los 42 años, en un pueblo chico de la provincia de Buenos Aires donde vive con su madre y trabaja medio turno en una librería. Cuando arrancó el tratamiento con un antipsicótico de segunda generación, el psiquiatra le explicó los efectos sobre el ánimo, pero poco le dijeron de lo que podía pasarle en el cuerpo. A las pocas semanas, la balanza empezó a subir sin razón aparente y el hambre se volvió una compañía constante. Hoy, con el diagnóstico reciente de prediabetes, mira hacia atrás y se pregunta si alguien hubiera podido anticiparle lo que estaba por venir.
Un estudio de gran escala, basado en datos de casi 97.000 adultos en Inglaterra que comenzaron a tomar antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023, llegó a una conclusión que en la consulta cotidiana suele quedar soslayada: los primeros 90 días de tratamiento concentran el mayor riesgo metabólico. La investigación, publicada el 14 de octubre en The Lancet Psychiatry, comparó cómo evolucionaban el azúcar en sangre y el peso corporal antes y después de iniciar la medicación, y encontró que durante ese trimestre inicial el azúcar subió aproximadamente 14 veces más rápido y el peso unas 9 veces más rápido que en el período previo al tratamiento.
Olanzapina, el fármaco con los cambios más marcados
De los cuatro medicamentos analizados —olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol—, la olanzapina mostró los cambios más pronunciados: durante los primeros 90 días, el azúcar en sangre creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido que antes de empezar a tomarla. Quetiapina, risperidona y aripiprazol también elevaron ambos indicadores, aunque a un ritmo menor. Los autores del trabajo subrayan que ningún fármaco de los evaluados estuvo libre de este tipo de impacto metabólico, por lo que el hallazgo vale como señal de alerta para toda la familia de los antipsicóticos de segunda generación, no solo para uno o dos de sus integrantes.
El riesgo, además, no se distribuye de manera pareja entre quienes empiezan el tratamiento. Las personas que ya tenían prediabetes al iniciar la medicación desarrollaron diabetes tipo 2 en un 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, frente al 3% de quienes partían con niveles normales de glucosa. Las mujeres, por su parte, mostraron cambios más acelerados: su azúcar en sangre subió unas 24 veces más rápido durante los primeros 90 días, contra unas 10 veces en los hombres. Estos datos, según los investigadores, obligan a mirar el tratamiento con una lupa personalizada y no como un protocolo único para todos los pacientes.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en la cabeza, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
El propio Bazo-Alvarez, consultado sobre el alcance práctico del hallazgo, insistió en que la detección temprana puede cambiar el rumbo de los pacientes. Al verificar de manera temprana, dijo, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante. La frase, traducida al consultorio, significa algo bastante concreto: antes de escribir la primera receta hay que pedir un análisis de glucosa en sangre y registrar el peso, y esas dos mediciones tienen que repetirse durante el primer trimestre para tener tiempo de ajustar la estrategia si los números empiezan a descontrolarse.
A dónde acudir y en qué horario
- En centros de salud y hospitales públicos de Argentina, el inicio de un tratamiento con antipsicóticos puede acompañarse con un laboratorio básico (glucemia, hemoglobina glicosilada y perfil lipídico) y un control de peso y presión arterial, en general de lunes a viernes de 8 a 14, sin turno previo en muchos casos.
- Los pacientes que ya están bajo tratamiento y notan aumento de peso, sed excesiva, hambre constante o cansancio fuera de lo habitual pueden acercarse al servicio de salud mental de su hospital para pedir una interconsulta con clínica médica o endocrinología.
- Para quienes tienen obra social o prepaga, la consulta con endocrinología suele requerir orden del psiquiatra o del médico de cabecera; el pedido de laboratorio puede solicitarse en la primera entrevista y los resultados llegan en pocos días.
Marta, mientras tanto, volvió al consultorio con la carpeta de estudios debajo del brazo. Le dijeron que, con dieta, caminatas diarias y un ajuste fino de la medicación, los números pueden volver atrás. No es un consuelo menor: saber que existe una ventana crítica de 90 días también implica saber que, atrapados a tiempo, muchos de esos cambios se pueden revertir. En salud mental, como en tantas otras cosas, el reloj muchas veces corre más rápido de lo que imaginamos.
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