Lunes, 28 de septiembre de 2026
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Raíz Salteña

Las freidoras de aire ahora cocinan con inteligencia artificial: cámaras, sensores y WiFi para decidir solas cómo queda la comida

Equipos de última generación reconocen el alimento, ajustan temperatura y ventilador, y avisan al celular cuándo mover la cesta o retirar el plato. La promesa es reducir el margen de error, aunque el precio sigue siendo la barrera de entrada.

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Fernando SaraviaPolítica provincial · 28 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

En la góndola de electrodomésticos de un shopping porteño, una freidora de aire de gama alta exhibe, junto al precio, una etiqueta que hasta hace dos años resultaba impensada para ese rubro: inteligencia artificial integrada. La incorporación de cámaras, sensores de humedad y conexión WiFi reconfiguró un segmento que durante más de una década se promocionó casi con un único argumento: cocinar con poco aceite. Ahora el diferencial pasa por cuánto puede decidir el aparato sin intervención del usuario.

El salto tecnológico es descrito por los fabricantes como una evolución del tradicional sistema de circulación de aire caliente. En los modelos con IA, una cámara interna identifica si en la cesta hay una proteína, un vegetal o un alimento congelado. Esa clasificación, procesada por algoritmos de visión por computadora, define la temperatura de arranque, la potencia del resistor y la velocidad del ventilador. El sistema también estima volumen y densidad de la carga para no aplicar el mismo programa a medio kilo de papas que a dos pechugas.

Cocina con ojos: cómo opera la visión por computadora

El reconocimiento visual no termina en la identificación del alimento. Durante el funcionamiento, los algoritmos observan los cambios de color de la superficie para evaluar el nivel de dorado y cortar el calentamiento antes de que se queme el plato. En paralelo, los sensores de humedad relevan la condensación: si detectan exceso de vapor al comienzo, el sistema incrementa de manera temporaria el flujo de aire para favorecer la evaporación y conseguir una textura crujiente.

Otra aplicación concreta es la estimación del tiempo restante. El equipo compara la evolución de la temperatura interna con registros de recetas almacenados en la nube y recalcula cuántos minutos faltan para finalizar la preparación, dato que se actualiza en la pantalla del aparato y en la aplicación del celular.

WiFi, recetas en la nube y actualizaciones sin cambiar piezas

La conexión inalámbrica abre además un canal de actualización permanente: el fabricante puede incorporar perfiles para nuevos alimentos o reducir el consumo eléctrico mediante software, una lógica similar a la de los teléfonos celulares y que extiende la vida útil del hardware sin intervención del service oficial.

En un mercado donde el ticket promedio de una freidora con estas funciones triplica al de un modelo convencional, la pregunta de fondo es quién puede pagarlo. Por ahora, gana el usuario dispuesto a invertir varios cientos de dólares extra a cambio de delegar decisiones de cocina; pierde, otra vez, el consumidor de bolsillo flaco que queda fuera de la nueva camada de electrodomésticos conectados.

FS
Fernando SaraviaPolítica provincial

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