La servilleta de Rexach zanjó lo que tres informes no se animaban a cerrar
En el otoño europeo de 2000, cuando Messi tenía 13 años y medía 142 centímetros, tres formadores del Barcelona le escribieron destinos distintos. Uno lo desaconsejó por flaco, otro lo comparó con Maradona y el club firmó igual en una servilleta. Veintiséis años después, la historia ya sabe quién tenía razón.

A veces una servilleta vale más que tres carpetas con membrete. Eso debió pensar Lionel Messi cada vez que vio a Carles Rexach entrar a un restaurante con un papelucho y un bolígrafo, en diciembre de 2000, mientras en los escritorios de La Masía se acumulaban informes que no terminaban de ponerse de acuerdo. Yo, si fuera dirigente culé de aquellos, no sé si duermo tranquilo con la palabra "NO" subrayada en mayúscula cruzando el escritorio.
Otoño del 2000: tres lapiceras, tres sentencias
El primer formador fue crudo y terminó su evaluación con una advertencia difícil de digerir. Escribió que el chico tenía "una calidad técnica indiscutible" pero que su "limitación física le impide poder competir ahora mismo en su categoría". Y remató, como quien le cierra la puerta en la cara: "CREO QUE NO S'HA DE FICHAR", con mayúsculas y subrayado. Su recomendación era esperar un par de años y volver a probarlo. Un par de años. El mismo par de años en que el planeta se iba a enterar de que existía un zurdo rosarino que hacía jueguitos en el Camp Nou.
“Considero que es un jugador de una calidad técnica indiscutible, pero su limitación física le impide poder competir ahora mismo en su categoría. CREO QUE NO S'HA DE FICHAR.”Informe de un formador de La Masía, otoño de 2000
El segundo informe fue por el camino inverso, y con una comparación que, vista desde 2026, suena a profecía escrita a mano. "Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución". Tres líneas. Sin subrayado, sin mayúsculas, sin dudas. Ese evaluador, whoever he was, se mandó una que en la quiniela del fútbol hubiera pagado fortunas. El tercero coincidió en las virtudes y también en el físico: técnicamente completísimo, con visión, dribbling y pase, pero chiquito frente a rivales que ya parecían hombres.
- Informe 1: desaconseja el fichaje por la complexión y pide esperar dos años más.
- Informe 2: lo compara con Maradona y recomienda ficharlo ya mismo.
- Informe 3: destaca su técnica superlativa pero coincide en que le falta físico para competir.
- Resolución: el 14 de diciembre de 2000, Rexach firma el compromiso en una servilleta "a pesar de algunas opiniones en contra".
- Dato final: 778 partidos, 672 goles y 35 títulos más tarde, el chico de 142 centímetros terminó midiendo 170 y siendo el máximo goleador histórico del club.
La pregunta que incomoda
¿Cuántas veces el fútbol se perdió a un genio por un centímetro de más o de menos en una planilla? Elijo no responderla para no arruinarme la semana. Lo concreto es que aquel Messi de 13 años, flaco y dubitativo ante los ojos de sus evaluadores, terminó construyendo la carrera que cualquiera de nosotros quisiera que le cuenten a sus hijos. Y lo hizo en el club que, en el momento clave, eligió confiar en lugar de hacer cuentas. Para el próximo rival, ni una palabra: con esta clase de historia pesada, lo mejor es entrar callado y rezar. Chicana amable, pero chicana al fin.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Manchester City presentó al Diablito Echeverri: “Es uno de los mejores talentos de los últimos años”


