La jubilación mínima no llega a cubrir ni los medicamentos del mes en la Argentina
La Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología estimaron en más de dos millones de pesos la canasta básica para un adulto mayor, mientras el haber mínimo con bono apenas supera el medio millón.

La canasta de consumo relevada por la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología para un jubilado argentino durante el mes de octubre de 2026 se ubicó en $2.090.646, un guarismo que cuadruplica el haber mínimo previsional, fijado en $505.748 con la inclusión del bono extraordinario. La distancia entre ambos montos dejó al descubierto una brecha que se repite en cada medición semestral y que, lejos de recortarse, se ensancha con el paso de los meses.
El dato más elocuente de la medición es que el gasto mensual en medicamentos y atención de la salud, estimado en $518.708, supera por sí solo al ingreso total que perciben los jubilados con el haber mínimo. Es decir, una persona mayor con cobertura médica estándar debería destinar la totalidad de su jubilación a la compra de fármacos y a la atención ambulatoria para no quedar desfinanciada, sin espacio en el presupuesto para ningún otro concepto.
Los rubros que concentran el gasto
- Medicamentos y salud: $518.708 mensuales, con descuentos de obra social aplicados en farmacias según el vademécum vigente.
- Alimentos: $457.742, calculado sobre la base de los consumos habituales relevados en la población adulta mayor.
- Vivienda: $364.969, contempla tanto a propietarios que afrontan expensas y servicios como a inquilinos y residentes en pensiones.
- Transporte, vestimenta y esparcimiento: completan los $749.227 restantes hasta alcanzar el total estimado para octubre.
Los tres primeros rubros suman $1.341.419, equivalente a cerca de dos tercios de la canasta completa, y se convierten en el núcleo ineludible del presupuesto de cualquier persona mayor. La estructura reproduce, según el informe, el peso diferenciado que estos consumos tienen en los hogares encabezados por adultos mayores respecto del promedio que mide la Canasta Básica Total del Instituto Nacional de Estadística y Censos.
El relevamiento tiene alcance geográfico limitado a la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, las ciudades de Córdoba y Rosario, y la provincia de Mendoza. A partir de ese recorte urbano se desprende una fotografía que, a juicio de las entidades que elaboran el índice, tiende a replicarse en el resto del país, donde la cobertura de salud y el acceso a medicamentos se encarecen por la ausencia de descuento de obra social para los sectores con menor capacidad contributiva.
Las prestaciones no contributivas presentan un cuadro todavía más ajustado. La Pensión No Contributiva por Invalidez y Vejez se ubica en $375.023 y la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanza los $418.598 con bono. En ambos casos, los montos no llegan a cubrir el rubro medicamentos, que se erige como el piso mínimo de subsistencia en la vejez.
En términos de evolución, la canasta pasó de $1.514.074 en octubre de 2025 a los $2.090.646 actuales, lo que implica un incremento interanual del 38%. Frente al registro de marzo de 2026, la suba fue de 14,58%. De continuar esa trayectoria, hacia fines del año próximo la brecha entre el haber mínimo y la canasta de los adultos mayores continuará ampliándose, con el riesgo de empujar a una proporción creciente de jubilados a recurrir a programas de asistencia social, ayuda familiar o ahorro previo para costear la cobertura de salud.
Para los lectores de 40 a 60 años que planifican su propio retiro o el de sus padres, la conclusión técnica es directa: la jubilación mínima argentina, con o sin bono, dejó de ser un instrumento suficiente para sostener la cobertura de salud, la alimentación y la vivienda de un adulto mayor. La diferencia se financia, en la práctica, con ahorros acumulados, patrimonios inmobiliarios o con la red familiar, un arreglo que las entidades firmantes del informe describen como estructural y no coyuntural.
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