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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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La internet ya no es de los humanos: los bots ganaron la pulseada y los medios pagan los platos rotos

El tráfico automatizado de los agentes de inteligencia artificial superó al de las personas y amenaza el modelo de negocio de quienes producen contenido. La industria busca cómo cobrarle a las máquinas.

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Matías ChocobarDeportes · · 3 min de lectura
La internet ya no es de los humanos: los bots ganaron la pulseada y los medios pagan los platos rotos

Acá está pasando algo raro y a nadie le gusta contarlo. La internet que conocemos, esa que navegamos con café en mano y un par de pestañas abiertas, ya no es la mayoría del tráfico. Desde hace un tiempo, los agentes de inteligencia artificial pisan más fuerte que nosotros: generan más visitas automatizadas que los usuarios humanos. Y el problema no es solo de cantidad, es de plata.

Durante décadas hubo un acuerdo tácito entre buscadores y medios. Google o el que fuera indexaba una nota y, como contraparte, mandaba lectores al sitio. Algunos se convertían en suscriptores, otros hacían clic en un aviso y el sistema funcionaba. Ahora los modelos de IA barren millones de páginas para responder una consulta sin que nadie pise la fuente original. El contenido se consume, pero el vuelto no vuelve.

Minuto 73: una internet paralela y silenciosa

El fenómeno va más allá de los bots de siempre. Los agentes no solo son más, sino que ejecutan tareas en paralelo y en fracciones de segundo. Mientras un humano lee, hace scroll y se distrae con el celular, una máquina procesa decenas de páginas a la vez. El resultado es una internet doble: una para nosotros y otra, invisible, donde los agentes operan sin pausa.

  • Un agente no hace clic en avisos publicitarios, así que no hay centavos para el medio.
  • No completa formularios de suscripción, así que no hay nuevos socios.
  • No genera una impresión facturable, así que el creador cobra cero.
  • El contenido se usa igual, pero el intercambio económico desaparece.

Los periódicos son el caso más claro. Su valor para los modelos es doble: están escritos por gente que sabe manejar el idioma y traen datos de actualidad que un sistema de entrenamiento no puede sacar de otro lado. Por eso los quieren, pero no los pagan.

Frente a este agujero, varias empresas de infraestructura web trabajan en mecanismos para que los creadores decidan qué bots entran y bajo qué condiciones. La idea es montar un mercado donde usar datos de un modelo implique una compensación para el autor. Todavía no hay un estándar firme ni una regulación global que lo imponga, aunque hay un antecedente clave: Australia sancionó en 2021 una ley que obliga a las grandes plataformas a negociar pagos con los medios.

La cuestión del tráfico de referencia también se complicó. Cuando uno llegaba a un sitio desde un buscador quedaba claro de dónde venía. Con los modelos de IA la cosa se vuelve difusa y las mediciones se hacen agua. Para los portales que viven de la pauta, eso significa menos y más perdidos.

“Quien navega hoy no ve anuncios ni se suscribe, y los sitios que producen información pierden visitas sin recibir nada a cambio.”Matías Chocobar, Deportes

Mientras tanto, uno sigue laburando, escribiendo notas que después una máquina se lleva gratis. La próxima fecha nos encuentra negociando con bots en lugar de con lectores. A los muchachos de la IA les aviso: cuando terminen de entrenarse con nuestras páginas, que no se quejen si un día no encuentran nada nuevo para leer. Cuidensé.

MC
Matías ChocobarDeportes

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