La ilusión que se pinchó: por qué el aluvión de microdramas chinos hechos con inteligencia artificial terminó en una montaña de pérdidas
Un estudio de la consultora DataEye muestra que apenas uno de cada 77 títulos generados con IA recuperó lo que costó hacerlo. Las productoras ya preparan una inversión millonaria para volver a los actores de carne y hueso.

Me lo crucé en una verdulería del Once, mientras la señora de la balanza le discutía a un cajero por una diferencia de centavos. «Yo te vi todo», me dijo con esa voz que te entra por la puerta de la cocina y sale por el patio. «Yo te vi todo lo que hacés en el teléfono.» Y claro, pensé en estos chinos que se pasaron el primer semestre del año fabricando microdramas como quien hace alfajores: a montones, todos iguales, todos iguales, todos iguales. Porque la noticia que llegó desde el gigante asiático es, justamente, la de una ilusión que se pinchó con estruendo.
Resulta que DataEye, una consultora con oficina en aquel país, se tomó el trabajo de mirar los números con lupa y el resultado fue de esos que duelen: de cada 77 microdramas generados con inteligencia artificial, solo uno recuperó lo que costó hacerlo. El resto, el 98,7 por ciento del universo producido, cerró en rojo. La frase la soltó Lin Qiwen, vicepresidenta de la firma, y vale la pena tenerla cerca: «Muchos que estamos en el mundillo creíamos que la inteligencia artificial había bajado la barrera de entrada a la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron; en lugar de eso, parece que perdemos plata más rápido». Traducido al criollo: la máquina abarató el mostrador, pero vació la caja.
El vértigo de los 1.500 títulos por día
Para dimensionar de qué hablamos, vale un número que a mí, particularmente, me dejó mareado. Durante el primer semestre del año se lanzaban en China alrededor de 1.500 microdramas nuevos cada día. Sí, leyó bien: mil quinientos por jornada. Y de los más de 430.000 que terminaron colgados en Douyin —algo así como el TikTok de allá— a lo largo de ocho meses, nueve de cada diez habían sido armados con inteligencia artificial. La idea era simple y tentadora: si una producción con actores reales cuesta cinco veces más, hago cinco veces más cantidad y la cuento como triunfo. La realidad, claro, se empecinó en llevar la contraria.
La «fatiga de caras IA» y un mercado que se empachó
Cuando el público empezó a quejarse, nació un término que ya es moneda corriente en el mundillo oriental: fatiga de caras IA. La expresión describe ese hartazgo visual que produce ver, capítulo tras capítulo, personajes con la misma fisonomía de plástico, la misma sonrisa calibrada, los mismos ojos demasiado parejos. La gente, que de tonta no tiene un pelo, empezó a notar que todos los protagonistas parecían hermanos gemelos sacados de un mismo molde. Y si la audiencia no crece al ritmo de la producción, lo que se arma no es un mercado: es una pelea a cuchillo entre 430.000 propuestas por el mismo puñado de ojos que miran la pantalla.
- Producción diaria estimada: 1.500 microdramas nuevos por jornada durante el primer semestre.
- Participación de la IA: 9 de cada 10 títulos colgados en Douyin fueron generados con algoritmos.
- Costo por minuto: entre 106 y 160 euros para un microdrama con IA, frente a unos 800 euros para uno con actores reales.
- Tasa de fracaso: 98,7% de los títulos no recuperó la inversión.
- Inversión anunciada por las grandes productoras: unos 800 millones de euros para volver a lo humano.
- Caso testigo: un equipo lanzó 11 microdramas con IA en dos meses y facturó en total 1,28 euros.
El fenómeno terminó haciendo mella incluso en las producciones de toda la vida. En los rankings mensuales, las series con actores reales pasaron de 432 títulos en febrero a apenas 110 en junio. Ante ese desangre, las productoras más grandes del país anunciaron una inversión conjunta cercana a los 800 millones de euros para reorientar el negocio hacia ficciones de mayor calidad, hechas por equipos humanos. Es, si me permite la imagen, como cuando el verdulero del principio entendió que llenar la canasta de tomates no servía de nada si nadie venía a comprarlos.
“Cantaba Mercedes Sosa, y le hago caso: «solo le pido a Dios que lo justo sea para mí, y que el innecesario no se haga por a nadie». Bueno, exactamente eso.”copla popular, cantada por Mercedes Sosa
El caso más extremo lo recogió el portal The Paper: un equipo que en apenas dos meses largó once microdramas con inteligencia artificial terminó embolsando, entre todos, 1,28 euros. Con esos números, muchos creadores que se habían subido a la ola ya empezaron a bajarse, no sin antes dejar una enseñanza que a mí me suena a proverbio de patio: a veces, hacer más no es hacer mejor. Y a veces, lo más caro termina siendo lo más barato, aunque duela en el alma admitirlo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

The Crew: Ubisoft alega que los jugadores solo acceden por licencia, no por propiedad

‘Los 4 Fantásticos’ marcan el regreso del UCM a su esplendor con un tráiler épico y repleto de lo mejor de Marvel

Cuando el mundo se cae a pedazos: la fiebre zombi que no termina de irse
