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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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La góndola del barrio se reescribe por el bolsillo: crece la presión sobre el consumo de cercanía en la Provincia de Buenos Aires

Los almacenes bonaerenses registran menos unidades por ticket y un corrimiento hacia marcas más baratas. Los comerciantes detallan cómo la quita de la mitad del ingreso en servicios fijos reconfigura la compra cotidiana y obliga a revisar la logística de stock.

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Ernesto AramayoVitivinicultura · · 2 min de lectura
La góndola del barrio se reescribe por el bolsillo: crece la presión sobre el consumo de cercanía en la Provincia de Buenos Aires

En los almacenes de barrio de la Provincia de Buenos Aires, la decisión de compra comienza a resolverse mucho antes de que el cliente cruce el umbral. El boleto de colectivo, la cuota de la prepaga, el gas y la luz se llevan una proporción del sueldo que, de acuerdo con Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, ronda el 90% de las conversaciones que recibe la entidad y compromete alrededor del 40% del ingreso mensual de las familias. "Todos hablan de un 40%", apuntó el dirigente, y resumió la consecuencia inmediata con una fórmula breve: "Solo el 60 queda para vivir".

Ese margen más estrecho reconfigura el comportamiento dentro del local. El cliente ya no repone como antes: reduce unidades por visita, compara dentro de la misma categoría y privilegia etiquetas de menor precio. "La gente compra lo justo y necesario", describió Savore, que escucha estos relatos a diario en los comercios del sector y los traduce en una misma tendencia de fondo: hay consumo en el barrio, pero es más compacto.

Marcas PYME y primeras marcas frente a frente

  • Pan lactal de 600 gramos: alrededor de 6.000 pesos la primera marca; cerca de 3.000 pesos la versión PYME.
  • Fideos: la primera marca ronda los 4.000 pesos; una alternativa del segmento PYME se consigue por unos 1.200 pesos.
  • Leche: el litro se vende por encima de los 2.000 pesos, tras un aumento del 4% en lácteos durante el mes pasado.
  • Galletitas: aproximadamente las tres cuartas partes de la góndola corresponde a PYME, según Savore.

La diferencia de precios explica el desplazamiento. Cuando el poder de compra se comprime, la etiqueta de menor valor relativo empieza a ganar en las preferencias, y las marcas de empresas pequeñas y medianas ganan espacio en las estanterías frente a las primeras marcas. La leche, en paralelo, mostró un nuevo ajuste en las últimas semanas: "El mes pasado tuvimos un aumento de un 4% en lo que es lácteos", indicó el dirigente, que puso como referencia que el litro se comercializa por encima de los 2.000 pesos.

Granel, fraccionamiento y manejo de stock

Algunos almacenes encontraron una vía para sostener el volumen de ventas comprando productos a granel y envasándolos en el propio local, en porciones equivalentes a las de la caja cerrada. La economía para el cliente es relevante. Una caja de cereales de marca tradicional cuesta alrededor de 8.000 pesos; fraccionada en el comercio, el mismo gramaje baja a 3.000 pesos. La avena replica la lógica, con el alimento fraccionado a 2.000 pesos frente a cajas de marcas conocidas que rondan los 5.000 pesos.

El ritmo de los aumentos también cambió la manera en que los comercios administran su stock. Con una inflación más lenta, ya no hace falta acumular mercadería como cobertura ante remarcaciones diarias. "Depósito no neces...", alcanzó a precisar Savore, en el tramo de su exposición que la nota de base dejó incompleto y que el diario no pudo reconstruir.

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Ernesto AramayoVitivinicultura

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