Saltar al contenido
Lunes, 12 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Raíz Salteña

Raíz Salteña

Jim Henson y la arquitectura de un universo donde la risa nunca fue un fin en sí misma

El creador de los Muppets partió de un programa cancelado a las tres semanas y construyó un lenguaje propio para la televisión infantil. Un repaso por sus principios creativos, sus personajes centrales y la pregunta que su partida dejó abierta en 1990.

EA
Ernesto AramayoVitivinicultura · · 2 min de lectura
Jim Henson y la arquitectura de un universo donde la risa nunca fue un fin en sí misma

A los diecisiete años, Jim Henson se subió por primera vez a un set de televisión como titiritero en un programa infantil que la producción canceló a las tres semanas. Aquella experiencia, lejos de cerrarle el camino, le sirvió como taller improvisado para ensayar junto a Jane Nebel, su futura esposa, el formato de cinco minutos que en 1955 se emitiría bajo el título de Sam and Friends y que durante los años siguientes funcionó como campo de experimentación para buena parte de las ideas que después harían célebre al autor.

De ese primer programa nacieron los Muppets, pero también dos piezas claves de la televisión infantil contemporánea: Barrio Sésamo y Fraggle Rock. Henson nunca concibió a sus personajes como piezas aisladas de un guion, sino como entidades con rasgos propios sobre los que se construía cada escena. En esa lógica, Gustavo y la Cerdita Peggy podían convivir con Gorgs y Fraggles en universos distintos sin perder coherencia interna.

Una filosofía de trabajo basada en la exageración y el absurdo

“Los personajes más interesantes que he creado tienen una fijación o un rasgo que podés exagerar. En lo que exagerás, se vuelve divertido y la gente ve ese rasgo en sí mismos.”Jim Henson

Esa definición resume el método del creador: identificar un rasgo humano, llevarlo a un extremo reconocible y dejar que el público se encuentre en la caricatura. La risa, según explicaba el propio Henson, no era el objetivo final de la operación sino una herramienta para poner las cosas en perspectiva.

El absurdo como puente hacia lo real

El absurdo, en el universo que construyó Henson, no operaba como un recurso de evasión sino como una forma particular de contar lo cotidiano. Tomar lo que es realmente la vida y llevarlo a una abstracción que la gente reconozca fue, según sus propias palabras, el procedimiento que permitió que públicos de distintas edades se identificaran con personajes que poco tenían que ver entre sí en términos de diseño o de época. Esa lógica, trasladada después al cine y a la televisión abierta, sostuvo durante décadas un modelo de producción que la industria todavía recuerda como referencia del género.

  • Jim Henson falleció en mayo de 1990, a los 53 años, a causa de un choque tóxico originado por una infección bacteriana.
  • Su firma creativa quedó asociada a una idea fuerza: nunca dejar morir al niño interior, un principio que el propio Henson resumía al decir que la gente más sofisticada que conoce son todos niños por dentro.
  • Disney incorporó décadas después a su catálogo las franquicias y personajes que Henson había desarrollado con un equipo estable de titiriteros y constructores.
  • La pregunta que su partida dejó abierta es si el humor absurdo y la ternura, combinados con la precisión artesanal de sus títeres, siguen siendo una ecuación viable en la televisión actual o si el formato que construyó ya no tiene equivalente en la grilla.
EA
Ernesto AramayoVitivinicultura

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo