Hinchazón después de cenar: por qué aparece y cuándo conviene prestarle atención
Comer rápido, tomar gaseosas o sumar mucha fibra de golpe puede coincidir con molestias nocturnas. Anotar qué se ingiere y cómo se come ayuda a detectar patrones sin necesidad de eliminar alimentos de manera preventiva.

A Graciela le empezó a pasar hace unos meses, casi sin aviso. Después de la cena, ya sentada en el living de su casa en el barrio de Villa Adelina, sentía el abdomen tenso, incómodo, como si la comida no terminara de acomodarse. Probó con cenas más chicas y el cuadro se repetía. Hasta que un domingo, mientras cenaba con su hermana Rosa en una casa quinta cerca de la localidad de Garín, volvió a inflarse y entonces decidió llevar una libreta al día siguiente y anotar lo que comía y cómo lo comía. Esa libreta, dicen los especialistas, suele ser el primer paso útil antes de cambiar la dieta o de hacerse estudios.
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) describe dos manifestaciones que a menudo se mezclan en la conversación cotidiana. La hinchazón es la sensación de abdomen lleno o de mayor volumen; la distensión, en cambio, es un aumento visible del tamaño del abdomen. Una y otra pueden venir acompañadas de eructos o flatulencias, y no siempre responden a lo mismo.
Hábitos que suman aire al aparato digestivo
Parte del gas que se acumula proviene del aire que se traga. El NIDDK señala que comer o beber apurado, hablar mientras se mastica, usar sorbetes, masticar chicle y tomar gaseosas aumentan ese ingreso. Las preparaciones con mucha grasa también coinciden, en algunas personas, con una mayor distensión. Son detalles que parecen menores y que, sumados, pueden inclinar la balanza después de una cena.
Alimentos y fibra: la respuesta es personal
Otra porción del gas se genera cuando las bacterias del intestino grueso fermentan carbohidratos que no se digirieron por completo. Eso puede ocurrir con componentes de legumbres, lácteos, algunas frutas y vegetales. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) distingue, además, dos clases de fibra: la soluble, que se disuelve en agua y es descompuesta por bacterias, y la insoluble, que recorre gran parte del aparato digestivo sin descomponerse. Por eso, sumar mucha fibra de golpe, sobre todo del primer tipo, suele traer gases y cambios intestinales los primeros días.
Una molestia ocasional después de una cena abundante no es, por sí misma, una señal de alarma. El cuadro cambia cuando la hinchazón persiste, aparece con dolor intenso, se modifica el tránsito intestinal o se suma pérdida de peso sin causa aparente. En esos casos, corresponde buscar evaluación médica y llevar, si se puede, ese registro de lo que se comió y cómo se comió: suele ahorrar tiempo en el consultorio.
A dónde acudir y en qué horario
En la ciudad de Buenos Aires, el Hospital de Gastroenterología Carlos Bonorino Udaondo atiende de lunes a viernes de 8 a 12 por demanda espontánea en guardia, y con turno programado para consultorios externos. En la provincia de Buenos Aires, los hospitales públicos cuentan con servicios de gastroenterología que reciben por derivación del centro de salud más cercano. Para una primera consulta ambulatoria, la línea gratuita del Ministerio de Salud, 0800-222-1002, orienta sobre centros y horarios según el partido o la localidad. Jimena Cruz, Sociedad y salud.
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