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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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Hernández entró, Belgrano pegó y el clásico cordobés se pintó de celeste

El Pirata ganó 1-0 en el Kempes con un gol del ingresado Ramiro Hernández, un poste de Zelarayán y un Vicentini enorme. Talleres dominó pero no pudo romper la red.

MC
Matías ChocobarDeportes · · 2 min de lectura
Hernández entró, Belgrano pegó y el clásico cordobés se pintó de celeste

Mirá, te lo cuento de arranque: el clásico se resolvió a los 41 del primer tiempo, cuando Talleres se había ido con todo al ataque y se olvidó de guardar la puerta. Belgrano le robó la pelota, armó la contra por la izquierda y terminó con Ramiro Hernández metiendo la pelota adentro del área, como un nueve de raza, después de que Nicolás Fernández no la pudiera embocar. Un gol con olor a banco de suplentes, que es donde estaba Hernández hasta cinco minutos antes.

41 PT: el gol que silenció al Kempes

La jugada empieza con Talleres yendo. Y termina con Belgrano festejando. Esas cosas que tiene el fútbol: te dormís un segundo y te convierten. La historia ya estaba escrita.

Después del gol, el partido se acomodó como lo quiso Zielinski. El técnico había movido el banco para ir a buscarlo: metió a Fernández por Passerini y después mandó a Hernández por González Metilli. También entraron Benítez, Longo y Velázquez. Los cambios le dieron aire y piernas frescas para bancar el resultado en una cancha que no es la suya.

Vicentini, figura con apellido de técnico

Si el gol lo ganó Hernández, el partido lo sostuvo Manuel Vicentini. El arquero de Belgrano se disfrazó de muro: desvió un cabezazo de Depietri que ya se metía, tocó al córner un tiro libre de Giovani Baroni, un pibe de 17 años que acababa de entrar y que la mandó al travesaño. Una a cero con las manos del uno, con la suerte del palo y con un Talleres que golpeó una, dos y tres veces sin poder abrir el marcador.

  • Rick: zurdazo que dio en el poste antes del gol.
  • Valoyes: dos cabezazos claros, uno con el arco libre y afuera.
  • Baroni: tiro libre que se estrelló en el travesaño.
  • Zelarayán: cabezazo que pasó por encima y un derechazo posterior que besó el palo.

Lo que pudo haber sido y no fue

Talleres fue más, generó más, llegó más. Pero le faltó lo que sobra en el fútbol: el gol. De Felippe vio cómo su equipo se topaba con un arquero, con los palos y con su propia ineficacia. Belgrano, en cambio, hizo lo que hacen los equipos que saben ganar: una sola clara, una sola adentro. Y a defenderla con alma y con las manos de Vicentini.

Cierro con la chicana de siempre, porque el clásico dejó al Pirata en la pelea y a Talleres masticando bronca. Le mando un saludo al próximo rival del Celeste, que le toca enfrentar a un equipo que ya sabe ganar con uno a cero, con la ropa sucia y con el corazón entero. Y al que le toca recibirlo al que perdió, le digo: a veces no alcanza con ser más. Hay que ser más que el arquero. Y Talleres, esta vez, no pudo.

Firma: Matías Chocobar, Deportes.

MC
Matías ChocobarDeportes

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