Saltar al contenido
Miércoles, 7 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Raíz Salteña

Raíz Salteña

Game Pass se reacomoda: Xbox baja el precio, le saca a Call of Duty el debut del primer día y deja preguntas abiertas

Asha Sharma, la nueva jefa de la división, asegura que la suscripción volvió a crecer tras ocho meses en baja. Los cambios llegan después de casi 2.000 despidos y varios estudios cerrados, y obligan a replantear qué se entiende hoy por un servicio de videojuegos.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura · · 4 min de lectura
Game Pass se reacomoda: Xbox baja el precio, le saca a Call of Duty el debut del primer día y deja preguntas abiertas

A un pibe que conozco, fanático de los shooters, le cambió el humor en un rato. Me mandó un audio largo para despacharse contra Microsoft: ya no va a poder jugar la próxima entrega de Call of Duty el mismo día del lanzamiento con la suscripción, y encima todavía está digiriendo la noticia de que le bajaron el precio a Game Pass. Es la postal que mejor resume lo que acaba de mover Xbox en su servicio insignia, y la que me sirve de punto de partida para tratar de poner en orden una decisión que parece contradictoria en apariencia pero que, cuando uno se sienta a leerla con calma, empieza a dibujar un razonamiento más bien pragmático que épico.

Lo concreto es esto: Asha Sharma, la ejecutiva que tomó las riendas de la división de videojuegos en reemplazo de Phil Spencer, decidió ajustar la ecuación de Game Pass por los dos lados que más le importan al usuario, que son el dinero que se paga cada mes y qué se encuentra adentro del catálogo. Por un lado bajó la tarifa de la suscripción, una decisión que siempre festejan los jugadores porque alivia el bolsillo. Por el otro sacó a Call of Duty del esquema de títulos que se incorporan al servicio desde el primer día, un beneficio que había sido presentado como una de las grandes conquistas de los últimos años y que ahora queda en suspenso.

Una recuperación que no se puede medir todavía

Sharma justificó los cambios en un memorándum interno en el que sostuvo que Game Pass volvió a crecer y que la retención de usuarios mejoró después de ocho meses de retroceso. La frase suena a parte médico, como cuando un médico te dice que el paciente salió del pozo y empieza a responder al tratamiento, y en el propio texto la ejecutiva reconoció que Xbox venía de un mínimo histórico y que por eso estaba tomando decisiones para reinvertir en el negocio. Lo que falta, y vale la pena marcarlo, es una cifra nueva de abonados que permita saber si esa recuperación es un rebote fuerte o apenas un suspiro.

Porque el número grande que sigue dando vueltas es el de la meta de 100 millones de suscriptores que la propia Microsoft había blanqueado durante el juicio con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos en 2023, cuando declaró que ése era el objetivo para 2030. Estamos a pocos años de esa fecha y el servicio todavía está lejos de esa escala, lo cual explica que la empresa esté moviendo las variables que puede mover: precio, catálogo y acceso a los estrenos. La pregunta del millón es si eso alcanza para torcer la tendencia, o si lo que estamos viendo es apenas un reordenamiento de cara a una nueva etapa de competencia con PlayStation y con la oferta cada vez más fuerte de servicios en la nube.

La reorganización que enmarca los cambios

Para entender el movimiento hay que mirar la foto completa, porque Game Pass no se tocó en el aire. La decisión llega después de una reorganización profunda de la división que incluyó el despido de casi 2.000 empleados y el cierre de varios estudios. Cuando Sharma comunicó los recortes reconoció sin rodeos que las apuestas de la compañía no habían alcanzado el crecimiento esperado, y mencionó tres grandes ejes que, según sus palabras, habían generado valor pero con una evolución insuficiente frente a las expectativas y a una estructura de costos más alta.

Lo que no se conoce, y acá viene la zona gris, es con qué reemplaza Xbox la promesa de estreno inmediato de Call of Duty. El material no precisa los nuevos importes de la suscripción ni cómo se aplicarán por país, ni tampoco resuelve cómo se incorporarán al servicio los próximos grandes juegos first party de la marca. Son huecos que el propio comunicado deja abiertos y que, en la práctica, van a obligar a los jugadores a tomar decisiones con información incompleta, sopesando qué pesa más: si el precio más bajo, si el volumen de catálogo, o si la posibilidad de jugar el mismo día las grandes apuestas del año.

Yo, personalmente, me quedo con la sensación de que Microsoft está eligiendo un perfil más conservador para Game Pass, uno donde el crecimiento deje de medirse en cifras grandilocuentes y pase a medirse en márgenes y en retención. Es un giro copero, de esos que te cambian el partido sin hacer ruido, y que suelen discutirse largo en las juntadas de amigos entre mate y mate. Como le dije a mi amigo del audio largo cuando me preguntó qué iba a hacer con su suscripción, le recomendé esperar a ver cómo se acomoda el catálogo y, sobre todo, a ver si la próxima entrega de la saga entra por la puerta grande o por la puerta de al lado. Mientras tanto, la frase que me quedó dando vueltas, escuchada al amanecer mientras preparaba el termo, fue casi una copla criolla dicha al pasar por una señora en la verdulería: "hijo, uno se acomoda a los precios y a los gustos, porque la vida cambia y el bolsillo también".

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo