«El otro Chiquito»: el documental que reconstruye la huella de un comediante y el pleito por su sombra artística
El filme dirigido a partir de una idea original de Diego San José repasa la carrera de Chiquito de la Calzada y el proceso que Lucas Grijander, el personaje de Florentino Fernández, protagonizó contra el entorno del humorista malagueño. Un recorrido por televisión, juicios y testimonios que vuelve a poner en el centro la pregunta por los límites de la imitación humorística.

El nuevo documental que llega a las plataformas bajo el título «El otro Chiquito» se propone como una reconstrucción ambiciosa de la figura del humorista Chiquito de la Calzada, al tiempo que indaga en uno de los episodios más comentados de su biografía reciente: la disputa judicial entablada por Lucas Grijander, el personaje que el actor y presentador Florentino Fernandez interpretaba en el programa «Esta noche cruzamos el Mississippi», que se emitió por la cadena española Tele 5 entre 1995 y 1997.
La película lleva acreditada como idea a Diego San José, guionista y creador conocido por su trabajo en ficciones y comedias, y articula el retrato del comediante nacido en Málaga con el seguimiento del proceso que terminó dirimiendo en los tribunales si la imitación había cruzado determinados límites. Esa doble vertiente, la del repaso biográfico y la del litigio, organiza el relato y le da al documental una estructura que alterna la semblanza con la cronología judicial.
Una carrera contada desde lo cotidiano
Los primeros tramos del filme están dedicados a reconstruir el ascenso del cómico. La narración recorre sus orígenes en la noche malagueña, su desembarco en el programa «Genio y figura», emitido por Televisión Española, y la consolidación de un estilo tan reconocible como difícil de categorizar. El documental subraya que la comicidad de Chiquito de la Calzada se apoyaba tanto en su peculiarísima construcción del lenguaje, con frases y muletillas que se volvieron de uso corriente, como en una gestualidad específica: los movimientos de manos, los braceos, la postura del cuerpo y, sobre todo, una manera de contar los chistes que convertía el relato en unaparte central del número.
Esa combinación aparece presentada en la película como la clave de su llegada a un público amplio. El lenguaje deformado, los giros verbales y la coreografía corporal, señala el documental, terminaron funcionando como una marca registrada, en el sentido más literal del término, y eso es lo que proporciona contexto al conflicto posterior.
El caso Lucas Grijander
El personaje de Lucas Grijander se emitió en «Esta noche cruzamos el Mississippi», el programa que presentaban Pepe Navarro y Florentino Fernandez, y construyó su identidad a partir del repertorio de gestos, expresiones y tonos vocales del humorista malagueño. El documental describe cómo esa imitación dio lugar a un personaje con agenda propia, que incluyó la venta de productos asociados a su nombre, discos y distintas giras por España junto al grupo bautizado como «Lucas y sus janders».
El proceso judicial que enfrentó al entorno de Chiquito de la Calzada con los responsables del personaje se inscribe, según la película, en una zona de discusión más amplia: la de los límites de la imitación humorística, la construcción de una identidad artística y el uso comercial de rasgos que el público identifica con un creador. El filme expone cómo el litigio se convirtió en una pieza clave para entender la relación entre televisión, propiedad intelectual y derechos de imagen en la industria del entretenimiento.
Testimonios y recuerdos
El documental reúne un abanico de voces que incluye a Florentino Fernandez y Pepe Navarro, los dos rostros más directamente vinculados con Lucas Grijander. A ellos se suman periodistas y comunicadores como Manuel Jabois, Ramon Garcia y Juan y Medio, que aportan mirada sobre la época y conocimiento del medio televisivo. La lista de testimonios se completa con las participaciones de Celia Villalobos y Mario Conde, presentes en el filme con recuerdos y referencias vinculadas al caso.
La película combina esas entrevistas con recreaciones y con material de archivo, en un formato que, según sus responsables, busca ofrecer un recorrido accesible tanto para quienes siguieron la trayectoria del humorista en directo como para quienes se acercan por primera vez a su figura. El resultado, señala la producción, articula semblanza personal, contexto televisivo y crónica judicial en un mismo relato.
«El otro Chiquito» se presenta, en definitiva, como una oportunidad para revisitar la trayectoria de uno de los comediantes más singulares de la televisión española de las últimas décadas y, al mismo tiempo, para revisar un conflicto que puso en evidencia las preguntas que sigue generando la imitación humorística cuando se convierte en producto comercial.
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