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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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El financiamiento de la comida ya alcanza a casi nueve de cada diez hogares, según el IETSE

El relevamiento de septiembre de 2026 del Instituto de Estudios Tributarios, Sociales y Económicos muestra un retroceso en el volumen de ventas de alimentos y bebidas en comercios de proximidad y un aumento de la canasta básica total, que se ubicó en 2.076.505 pesos.

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Soledad AriasEconomía y comercio · · 4 min de lectura
El financiamiento de la comida ya alcanza a casi nueve de cada diez hogares, según el IETSE

El 88,8 por ciento de los hogares relevados por el Instituto de Estudios Tributarios, Sociales y Económicos en su Informe Económico y Social de septiembre de 2026 debió recurrir a alguna modalidad de financiamiento para adquirir alimentos, una cifra que pone de relieve la persistencia de las restricciones de consumo en el segmento de la población que el instituto toma como referencia. La opción más extendida fue el fiado, con un 38,4 por ciento de las respuestas, seguida por el uso de tarjetas de crédito, que alcanzó al 36,5 por ciento. Un 13,9 por ciento adicional tomó préstamos con el objetivo específico de pagar comida, de acuerdo con los datos difundidos por el IETSE.

Vamos a los números

El informe, al que accedió este medio, describe un cuadro de situación en el que el financiamiento de la alimentación convive con indicadores de restricción alimentaria y con una suba mensual de precios que interrumpió la trayectoria descendente de los meses previos. La inflación de septiembre se ubicó en el 2,1 por ciento, 0,3 puntos porcentuales por encima del 1,8 por ciento registrado en agosto, según la medición del propio instituto. Con ese resultado, la variación acumulada de 2026 alcanza el 24 por ciento y la interanual se sitúa en el 32,8 por ciento.

En paralelo, la Canasta Básica Total para el hogar de referencia del estudio se fijó en 2.076.505 pesos, monto que el IETSE utiliza como línea de pobreza, mientras que la Canasta Básica Alimentaria se ubicó en 1.130.236 pesos, umbral de indigencia. La comparación con septiembre de 2025, cuando la inflación interanual también operaba como referencia para las decisiones de compra, muestra un cuadro de encarecimiento relativo que el instituto asocia con la retracción del consumo.

El retroceso del consumo se refleja con particular nitidez en los comercios minoristas de proximidad, donde las ventas de alimentos y bebidas medidas en volumen cayeron un 8,3 por ciento en términos interanual, de acuerdo con la información relevada por el IETSE. Esa merma se suma a las manifestaciones de los hogares sobre limitaciones en la compra de comida y configura un escenario en el que la caída del volumen adquirido se produce aun cuando una proporción muy elevada de las familias apela a instrumentos de crédito o de deuda para sostener la ingesta.

Restricciones en la mesa y ajustes en las porciones

La encuesta del IETSE preguntó también por la cobertura efectiva de la alimentación y por la dinámica interna de los hogares. El 42,4 por ciento de los consultados declaró haber podido acceder a todos los alimentos que necesitaba durante septiembre, mientras que el 57,6 por ciento restante señaló haber enfrentado dificultades o restricciones. Dentro de los hogares con menores a cargo, el 28,6 por ciento respondió que algún niño, niña o adolescente había comido menos en el período por falta de dinero.

El ajuste en las porciones, en tanto, alcanzó principalmente a los adultos: en el 39,1 por ciento de los hogares, alguna persona adulta redujo voluntariamente su comida para que alcanzara para el resto de los integrantes. El 60,9 por ciento contestó que esa situación no se había producido en el mes. La comparación con septiembre del año anterior, en ambos indicadores, muestra un deterioro respecto de los niveles previos, según la serie que presenta el instituto.

Liquedad acotada y pedido de dinero para gastos básicos

El relevamiento incorporó preguntas orientadas a mensurar la capacidad de los hogares para sostener su nivel de consumo ante una eventual interrupción de ingresos. El 61,3 por ciento de los encuestados indicó que podría mantenerse menos de una semana sin percibir dinero, en tanto que el 32,7 por ciento respondió que resistiría entre una semana y un mes. A su vez, el 28,5 por ciento de los hogares debió pedir dinero para hacer frente a gastos básicos en el período, una proporción que el IETSE vincula con la combinación de inflación acumulada y pérdida de poder adquisitivo.

En términos de política económica, el informe no formula recomendaciones explícitas, pero la presentación de los datos permite describir un escenario en el que la proporción de hogares que recurren al fiado, al financiamiento con tarjeta o a préstamos para comprar alimentos se mantiene en niveles elevados, al tiempo que la inflación mensual retoma una trayectoria ascendente tras la desaceleración de los meses previos. La firma Soledad Arias,Economía y comercio, se explayó sobre el contraste entre el 8,3 por ciento de caída interanual en el volumen de ventas de alimentos y bebidas y la suba del 32,8 por ciento en los precios, dos movimientos que el IETSE presenta como consistentes con un cuadro de consumo reprimido y de sustitución de bienes por otros de menor precio unitario dentro de la misma canasta.

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Soledad AriasEconomía y comercio

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