Saltar al contenido
Lunes, 12 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Raíz Salteña

Raíz Salteña

El final que se cambió sobre la marcha: Lucas corrigió El Imperio Contraataca cuando la película ya estaba en los cines

En 1980, pocos días después del estreno limitado, el director detectó un problema de continuidad en el cierre del filme y mandó a rehacer tres planos en apenas tres semanas. El público nunca se enteró de que hubo dos finales distintos.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura · · 4 min de lectura
El final que se cambió sobre la marcha: Lucas corrigió El Imperio Contraataca cuando la película ya estaba en los cines

Yo creo que todos los que alguna vez nos sentamos en una sala a ver una de las películas de la saga de Star Wars tenemos alguna imagen grabada a fuego, y para mí una de ellas es ese final abierto de El Imperio Contraataca, con el Halcón Milenario escapando y Luke mirándose la mano nueva en la fragata médica, mientras suenan los acordes de John Williams y queda flotando la idea de que la aventura recién empieza. Pero lo que casi nadie sabe, y que me parece una perlita enorme que vale la pena contar, es que ese cierre tal como lo conocemos no es exactamente el que se vio el primer día. Hubo un final anterior, anterior y ligeramente distinto, y la diferencia se arregló con la película ya en cartelera.

La historia arranca en los primeros días de junio de 1980, cuando El Imperio Contraataca se estrenó en un circuito muy chico de cines en formato de 70 milímetros. Eran unas cien salas, pocas para lo que se venía, y George Lucas fue a ver la película como uno más del público. Le gustó, pero algo no le cerraba: el corte entre la cabina del Halcón Milenario y la sala médica donde se recuperaban Luke y Leia era tan abrupto que, técnicamente, la atención, la mirada, la continuidad visual no dejaba claro si esos dos espacios estaban en la misma nave o en dos distintas. Para casi cualquier espectador era un detalle menor, pero para Lucas era un error que pedía ser enmendado antes del desembarco masivo en 35 milímetros, que estaba previsto para el 18 de junio.

Tres semanas, tres planos y una llamada que parecía broma

Cuando Lucas tomó el teléfono y llamó a Tom Smith, que por entonces era director general de Industrial Light & Magic, la primera reacción de Smith fue pensar que era una joda: la película ya estaba en la calle, qué le estaban pidiendo. Lucas tuvo que explicarle que ese estreno era limitado y que todavía quedaba margen hasta la apertura grande. Casi lo mismo le pasó a Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba en Los Ángeles tratando de recuperar algo de sueño después de meses de turnos nocturnos: lo convocaron, se sorprendió, y entendió enseguida que no había tiempo que perder.

  • Un plano ampliado de la flota rebelde para abrir mejor la secuencia.
  • Un acercamiento de cámara al Halcón Milenario justo antes de meterse en su cabina.
  • Un plano nuevo que conectaba visualmente el Halcón con la fragata médica, donde estaban Luke y Leia.

Ralston se juntó con Lucas y con el artista Joe Johnston para diseñar las tres tomas, que se filmaron en San Rafael, en las afueras de San Francisco. En Industrial Light & Magic mezclaron material de archivo con modelos nuevos, como tantas veces se hizo en aquella época artesanal de los efectos especiales, cuando todo dependía más de la paciencia que de la pantalla. Pero el retoque no fue solo visual: el equipo de edición tuvo que estirar la música para acompañar el tramo agrandado y ajustar parte del diálogo, de manera que sonara como una comunicación emitida por los sistemas internos de la nave y no como una charla cara a cara entre los personajes.

Lo más llamativo de todo es que el trabajo se entregó en el plazo justo, sin un día de más. La versión en 35 milímetros se estrenó el 18 de junio con los cambios ya incorporados y, sobre todo, sin ningún aviso al público. Los que habían visto la película en aquellas primeras semanas y los que fueron después estuvieron mirando, sin saberlo, finales distintos: uno más abrupto, otro más cerrado, los dos con la música de Williams envolviendo la escena y la sensación compartida de que la guerra contra el Imperio recién empezaba.

“Es un detalle que parece menor, pero dice mucho de cómo se hacía cine en esa época: el director veía la película con público de verdad, se daba cuenta de que algo no funcionaba, y tenía los equipos como para enmendarlo en tres semanas. Hoy eso sería impensable.”Sergio Tolaba

El episodio quedó documentado por J.W. Rinzler en el libro The Making of The Empire Strikes Back, una de esas lecturas de cabecera para cualquiera que quiera entender cómo se cocinó esta saga. Y a mí me deja una reflexión que vale para el cine y para cualquier oficio: a veces uno cree que la obra ya está terminada, y sin embargo, en una función de madrugada, con el público entrando y saliendo, uno se da cuenta de que todavía le falta una toma, un plano, un silencio. La diferencia entre un buen final y uno que se recuerda durante décadas a veces está, nada más, en esa voluntad de revisar todo hasta el último momento. Y como me dijo una señora en la puerta del cine, ya casi de mañana, mientras esperábamos el colectivo: lo que no se corrige a tiempo, después se queda sonando toda la vida.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo