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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

Raíz Salteña

Dos linternas, un misterio y la oscuridad de Nebraska

La nueva serie de DC reinventa a Hal Jordan y John Stewart bajo la estructura del policial negro: conspiración planetaria, tensión sostenida y muy pocas concesiones al blockbuster.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura · · 3 min de lectura
Dos linternas, un misterio y la oscuridad de Nebraska

A mí me lo contaba un compañero del canal, con esa mezcla de entusiasmo y prudencia que solemos tener cuando un proyecto nos genera expectativas, mientras esperábamos la premiere en un bar de Palermo. Decía, casi al pasar, mientras mojaba una medialuna en el cortado: 'Che, parece novela negra con capa'. Y la verdad es que le terminó pegando al asunto con justeza, porque eso es exactamente lo que propone Linternas, la flamante serie basada en los personajes del universo DC Comics que ya empezó a dar que hablar entre la crítica especializada, que la viene ubicando entre las mejores ficciones de ciencia ficción del año.

Olvídense por un rato del tono de blockbuster al que nos tienen acostumbrados las adaptaciones de superhéroes. Acá la acción aparece, sí, pero subordinada al enigma, funcionando como herramienta al servicio del relato y no como fin en sí mismo, algo que se nota desde el primer episodio y que atraviesa toda la propuesta como una decisión estética deliberada y muy bienvenida.

La mecánica del policial

La historia arranca en 2016, cuando Hal Jordan, el Linterna Verde veterano, recibe una señal inesperada: una proyección holográfica generada desde su propio anillo de poder activa una alerta que lo arrastra hasta Rushville, un pueblo perdido en Nebraska. Hasta allí viaja también John Stewart, su discípulo, su partenaire obligado. Lo que empieza como una investigación puntual va mutando, capítulo a capítulo, en una conspiración de alcance planetario que pone en jaque la seguridad del propio Cuerpo de Linternas y, por extensión, de todo lo que conocemos como orden cósmico.

El tono recuerda al de las miniseries policiales norteamericanas de corte oscuro que tan bien supieron cultivar productoras como HBO o FX en los últimos años, donde la atmósfera opresiva y la duda permanente sostienen la narración de punta a punta, y eso acá se siente: la cámara se toma su tiempo, los silencios pesan, los diálogos se cargan de una violencia contenida que duele más que un puñetazo, y la paranoia se instala de a poco, como un frío que va subiendo por la espalda del espectador hasta dejarlo tieso.

Los que están detrás

La serie fue concebida por Tom King, un guionista con una trayectoria enorme en los cómics de la propia editorial, y Damon Lindelof, quien ya había incursionado en el universo DC con la celebrada adaptación de Watchmen, y que sabe como pocos cómo construir relatos donde la intriga se dosifica sin ahogar al espectador. La dupla trabajó por fuera de las continuidades cinematográficas previas, lo que le da a Linternas un margen enorme para desenvolverse sin los condicionantes de otros proyectos del universo DC, y se nota: acá no hay cameos forzados, ni guiños de cumplimiento, ni obligaciones de franquicia, solo historia bien contada.

Los rostros y la dupla

  • Kyle Chandler interpreta a Hal Jordan, el Linterna veterano, curtido, descreído, con esa autoridad cansada que Chandler sabe construir como pocos.
  • Aaron Pierre se pone en la piel de John Stewart, el discípulo, el que todavía cree, el que empuja hacia adelante.
  • La dinámica entre ambos, marcada por diferencias generacionales y de criterio, funciona como el verdadero motor dramático de la serie.
  • Sus roces, sus acuerdos, sus silencios compartidos, son los que sostienen la carga emocional de una trama que, sin ese vínculo, se quedaría a mitad de camino.

Al cierre de cada capítulo, mientras caminaba por la calle todavía masticando lo que acababa de ver, me quedó rondando una frase que un viejo cronista de policiales me dijo una madrugada, en la puerta de un canal, cuando todavía se laburaba con café y no con pantalla: 'El misterio no se resuelve, se soporta'. Y eso, precisamente, es lo que propone Linternas: no la respuesta inmediata, no el chispazo, sino el peso de lo no dicho, la incomodidad de la pregunta abierta, y ese es, a esta altura del partido, su mayor hallazgo.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura

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