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Días grises, huesos en alerta: cómo cuidarse cuando el sol se esconde y la vitamina D queda en el banco del cuerpo

Un médico clínico de la Universidad de Buenos Aires, Ramiro Heredia, explicó a este portal por qué los adultos sanos no deberían automedicarse con vitamina D, qué grupos sí tienen que hacerse controles y desde cuándo la suplementación deja de ser un capricho para convertirse en una necesidad clínica.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · · 3 min de lectura
Días grises, huesos en alerta: cómo cuidarse cuando el sol se esconde y la vitamina D queda en el banco del cuerpo

Lo veo cada vez que la semana se pone gris en la ciudad: las consultas se llenan de gente que llega convencida de que el cielo tapado le robó la vitamina D. Y la realidad, como me la puso en palabras Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna de la Universidad de Buenos Aires, es bastante más razonable que el alarmismo que circula por redes. El cuerpo humano guarda reservas que amortigan los días sin sol y, en adultos sanos, no hace falta salir a comprar suplementos por cuenta propia.

Por qué las nubes no nos dejan sin vitamina D de un día para otro

La vitamina D se fabrica, sobre todo, en la piel cuando recibe radiación ultravioleta B. También se consigue en algunos alimentos, pero la síntesis cutánea es la fuente principal para la mayoría de las personas. Cuando el cielo se cierra, la radiación baja, aunque no desaparece del todo: las nubes filtran, no anulan. Por eso, una semana seguida de lluvia o de cielo cubierto no implica, por sí sola, una caída brusca en los niveles de esta vitamina en el organismo.

A eso se suma otro dato clave: el cuerpo atesora reservas. La posibilidad de quedar con deficiencia depende de los niveles previos de cada persona, de sus antecedentes médicos y de sus condiciones de salud, no de cuántos días seguidos amaneció nublado.

Quiénes sí tienen que prestar atención, según Heredia

Heredia identificó con precisión los grupos que sí requieren controles y eventuales suplementación: adultos mayores, personas con obesidad, pacientes con enfermedad celíaca, quienes pasaron por cirugías bariátricas, quienes atravesaron internaciones o cuadros críticos, y quienes tienen antecedentes de osteoporosis o fracturas. Para ellos, la decisión de pedir estudios y definir un tratamiento depende, sí o sí, de la evaluación médica.

Para los adultos sanos, la regla es clara

Para el resto, el especialista fue terminante: no existe una recomendación general de suplementación para adultos sanos sin deficiencia documentada. Y ojo, porque el exceso también hace daño. Consumir vitamina D en cantidades elevadas puede provocar toxicidad, elevar el calcio en sangre y comprometer la función renal, algo que quedó suficientemente probado en la literatura médica que él cita en su práctica cotidiana.

Por qué importa tanto esta vitamina

La vitamina D cumple un rol central en la absorción del calcio y el fósforo, los dos minerales que sostienen la arquitectura ósea. Su déficit puede causar osteomalacia en adultos, fragilidad ósea y mayor riesgo de fracturas; en chicos, una carencia severa puede derivar en raquitismo. También participa en el funcionamiento muscular y en la regulación del sistema inmunitario, lo que explica que cualquier invierno largo haga ruido en el consultorio.

Qué se puede hacer desde la mesa

En el plato, los huevos, los pescados grasos como el salmón y la caballa, y los yogures fortificados suman algo. Pero, como aclara Heredia, cuando ya existe una deficiencia diagnosticada, la alimentación sola suele no alcanzar para corregirla y hace falta el suplemento, siempre bajo control profesional.

La pregunta que sobrevuela: vínculo con el ánimo

Heredia también dejó abierta una cuestión que todavía se discute en los consultorios del barrio, en las rondas de café y en las sociedades científicas: el lazo entre la falta de luz natural y los cambios de humor durante el invierno, un reclamo pendiente de respuestas más finas que la comunidad médica, en la Argentina, viene esperando desde hace varias temporadas.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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