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Cuando la rodilla no deja dormir: claves para reconocer que el dolor ya pide consulta

Un especialista en medicina deportiva advirtió que cambiar la postura al descansar y aplicar frío o calor pueden aliviar, pero no reemplazan la evaluación médica cuando el síntoma interrumpe el sueño o limita la rutina.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · 16 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Tengo delante a una paciente que me escribe a las tres de la mañana porque no puede darse vuelta en la cama sin que la rodilla le recuercule. No es la única. En los últimos meses, cada vez más vecinos de distintas comunidades del país me consultados por un mismo malestar: ese dolor nocturno que aparece cuando el cuerpo se aquieta y que, lejos de ser una molestia menor, termina por fragmentar el sueño y arruinar el día siguiente. Por eso me parece importante repasar, con la mayor claridad posible, qué dice la evidencia y qué recomendaciones concretas existen para noizarlo.

Por qué duele más de noche

La explicación resulta más sencilla de lo que parece, y la ofreció el médico Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria. Durante el día, el movimiento actúa como un lubricante natural de la articulación. Al acostarnos, esa lubricación disminuye y el cuerpo queda expuesto a la presión sostenida de una posición que puede acentuar un problema previo. El resultado es que un daño tolerado de día se vuelve intolerabie de noche.

Calor, frío o crema: qué usar según el caso

  • Calor: recomendado para molestias crónicas asociadas a artritis, porque ayuda a distender la zona y mejorar la circulación.
  • Frío: útil en lesiones recientes por sobreuso y cuando existe hinchazón, ya que disminuye la sensibilidad.
  • Geles, cremas y parches antiinflamatorios: opciones de alivio localizado que pueden complementar las medidas anteriores.

Antes de tomar un analgésico, Baker pidió revisar la medicación habitual. El ibuprofeno y el naproxeno reducen la inflamación, pero pueden interactuar con anticoagulantes. En esos casos, el paracetamol suele ser la alternativa, aunque la decisión final debe tomarse con el profesional tratante y nunca por cuenta propia.

La almohada como aliada, pero no como solución

Para quienes duermen de costado y conviven con artritis, Baker sugirió colocar una almohada entre las piernas. Si se descansa boca arriba, la recomendación es ubicarla debajo de las rodillas, con una flexión leve que reduzca el contacto dentro de una articulación desgastada. Es un truco sencillo, al alcance de cualquiera, y que puede marcar la diferencia entre una noche tolerable y una noche en vela.

“El dolor merece una evaluación cuando persiste, corta el sueño o dificulta las actividades habituales. Las medidas de alivio permiten reducir la incomodidad mientras se coordina la consulta; elegir un tratamiento requiere conocer qué la provoca.”Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria

Ejercicio sin impacto y señales de alerta

Baker también señaló que actividades como correr sobre pavimento pueden dejar una carga que se siente al final del día. La natación y el ciclismo, en cambio, permiten ejercitarse con menos impacto sobre la rodilla. Entre las causas más frecuentes mencionó lesiones, procesos inflamatorios y distintos tipos de artritis, y remarció que cuando el síntoma altera el descanso o la rutina, la consulta médica deja de ser opcional y se vuelve necesaria.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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