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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Raíz Salteña

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Cruzá el Drake y pisá la Antártida: la guía práctica para que el viaje no te tome por sorpresa

Cómo es hoy una expedición que parte desde Ushuaia, qué hay que tener en cuenta antes de embarcar y por qué el clima siempre tiene la última palabra.

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Romina ZerpaTurismo · · 4 min de lectura
Cruzá el Drake y pisá la Antártida: la guía práctica para que el viaje no te tome por sorpresa

Le digo siempre a quien me pregunta: la aventura empieza en el avión. Antes de pensar en icebergs o en pingüinitos, hay que pensar en cómo llegar a tiempo a Ushuaia. Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions, es claro con la primera recomendación: llegar uno o dos días antes del embarque. Una demora en el vuelo puede dejarte mirando el puerto desde el aeropuerto, con el pasaje en la mano y el barco ya en el agua. Por eso, en el cálculo del viaje, conviene sumar ese margen extra. No es un gasto, es la diferencia entre subir o quedarte en tierra.

Qué llevar y qué te dan en el barco

La ropa es otro de los puntos clave. La recomendación de siempre funciona perfecto: capas y más capas. El clima en la Antártida cambia de golpe, y la diferencia entre un día cómodo y un día de pasar frío pasa por llevar un buen sistema de abrigo, con primera piel, polar y una campera impermeable. Cada operador indica qué incluye: hay empresas que dan las botas de agua altas, los parkas térmicos e incluso los guantes. Por eso, antes de comprar nada, Gounaris sugiere consultar bien qué equipa la compañía y qué tenés que llevar vos. Contar con un seguro de viaje adecuado es, también, un paso que no se negocia.

No hace falta ser explorador, sí tener movilidad

Acá viene una de las cosas que más sorprenden: no se necesita experiencia como montañista ni haber cruzado un glaciar antes. Lo que sí hace falta, según Gounaris, es movilidad suficiente para entrar y salir de los botes neumáticos Zodiac y para desplazarse sobre superficies irregulares, con rocas, nieve o barro. Es un viaje exigente físicamente, pero no técnico. Cualquier persona con un estado de salud razonable y cierta capacidad de movimiento puede sumarse.

Camarote: dónde te tira menos el mar

La elección del camarote puede cambiar la experiencia más de lo que uno imagina. El ejecutivo lo explica así: el movimiento del barco se siente menos en los sectores bajos y cercanos al centro del buque. Las cabinas de arriba tienen mejores vistas, pero las oscilaciones se perciben más. En un viaje de varios días cruzando el Pasaje de Drake, esa diferencia se nota. Por eso, si sos de los que se marea fácil, la decisión del camarote es tan importante como la del itinerario.

El cruce del Drake y los desembarcos

La navegación arranca en el Canal Beagle y se mete de lleno en el Pasaje de Drake, esa franja de agua que separa Sudamérica de la Península Antártica. El estado del mar cambia de viaje a viaje: hay travesías calmas y hay travesías con oleaje fuerte. Durante ese tramo, el equipo de expedición da charlas sobre el paisaje, la fauna, la historia y las reglas ambientales que rigen cada visita. Una vez en destino, Antarpply intenta organizar hasta dos salidas diarias en Zodiac, de unas tres horas cada una, siempre y cuando el clima lo permita. Los botes permiten desembarcos y recorrer sectores costeros a los que el buque no puede acercarse. Las actividades incluyen caminatas, observación de témpanos, glaciares y fauna.

El clima siempre tiene la última palabra

Hay que decirlo con todas las letras: el recorrido previsto puede modificarse por el viento, el oleaje o la presencia de hielo. Las decisiones finales las toma el capitán, y no hay queja que valga. Durante el verano austral es posible ver pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos, aunque los avistamientos nunca están garantizados. Está prohibido tocar o alimentar a los animales, y hay que respetar distancias y protocolos de bioseguridad. La Antártida se visita con respeto, y quien no lo entiende, se queda en el barco.

El barco y los tiempos del viaje

El buque Ushuaia, una de las opciones que ofrece Antarpply, tiene lugar para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites. Cuenta con comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias. El viaje de ida desde Buenos Aires a Ushuaia, por vía aérea, ronda las tres horas y media, y el cruce del Drake lleva entre uno y dos días, según el estado del mar. Sumando el embarque, la navegación y los desembarcos, una expedición clásica a la Península Antártica suele extenderse entre diez y doce días, ida y vuelta incluidas.

“La Antártida te cambia. Cuando bajás del Zodiac y pisás el continente, te das cuenta de que sos un invitado. Y la mejor forma de comportarte es con respeto y con la campera bien puesta.”Carlos Mansilla, guía de montaña de Ushuaia
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Romina ZerpaTurismo

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