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Añada, blend, estate, orgánico: el diccionario que cabe en una etiqueta de vino

Más allá del nombre y la cepa, las botellas esconden palabras que hablan de procesos, normas y decisiones de marketing. Una guía para entender qué dice la etiqueta y qué queda afuera de la promesa.

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Romina ZerpaTurismo · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Cada vez que levanto una botella en la góndola me pasa lo mismo: me detengo en la etiqueta como si fuera un mapa. Está llena de palabras que suenan técnicas, en inglés o con acento francés, y uno termina pagando por una que no siempre sabe qué garantiza. Después de investigar un buen rato y cruzar datos con productores y con el Instituto Nacional de Vitivinicultura, armé esta guía para entender, de una vez, qué dice en realidad cada término que aparece en una etiqueta de vino argentino.

Antes que nada, dos datos prácticos que siempre conviene tener a mano para no comprar a ciegas. Las botellas de la gama media nacional arrancan hoy alrededor de los 8.000 pesos y pueden pasar los 30.000 en un blend con crianza. Y un viaje hasta la zona de mayor producción, Mendoza, suma unas diez horas en micro desde Buenos Aires, con tramos largos sobre la Ruta 7 y paradores donde ya se empiezan a ver las fincas.

Añada: el año de la uva, no el de la góndola

La añada es el año en que se cosecharon las uvas, no el año en que el vino llegó a la góndola. Un vino que sale al mercado en 2026 puede ser de cosecha 2023, 2024 o 2025, según el tiempo que pasó en barricas, tanques de acero, huevos de cemento o directamente en botella. Ese proceso de crianza define parte del carácter final. Además, el clima cambia año tras año y eso hace que ciertas añadas sean más escasas o más buscadas, lo que empuja hacia arriba los precios en la gama alta.

Blend, varietal y los 85 por ciento del INV

Cuando la etiqueta dice blend o corte, el vino está hecho con más de una cepa, o con uvas de distintos viñedos o cosechas, y los porcentajes no siempre se aclaran. Lo que sí está regulado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura es que un vino varietal debe tener al menos el 85 por ciento de la cepa declarada. El 15 por ciento restante puede ser de otras variedades sin que el productor esté obligado a detallarlo.

  • Estate: las uvas son de viñedos propios de la bodega, algo que en Argentina no es tan frecuente, ya que buena parte de la producción se elabora con uvas compradas a terceros.
  • Single Vineyard: todas las uvas vienen de un único viñedo, lo que le da trazabilidad y singularidad al corte.

Tardío, orgánico y los puntajes que son marketing

Los vinos tardíos salen de uvas cosechadas fuera de la fecha habitual, ya pasadas de madurez y parcialmente deshidratadas. Eso concentra el azúcar: una parte se transforma en alcohol durante la fermentación y el resto queda como azúcar residual, que les da la dulzura característica. Suelen maridar con quesos o postres, aunque en Argentina se beben en cualquier momento, y los blancos tardíos son los más fáciles de encontrar en supermercados.

Para que un vino pueda llevar el rótulo orgánico en la Argentina tiene que haber sido elaborado sin agroquímicos, sin pesticidas ni fertilizantes sintéticos, y contar con una certificación emitida por una empresa habilitada por el SENASA. Las etiquetas circulares con puntajes entre 90 y 100, en cambio, son otra historia: reproducen las calificaciones que críticos internacionales le asignaron a esa botella. Funcionan como una herramienta de comunicación de cada bodega, no como un dato regulado.

Antes de elegir, me gusta preguntar en la vinoteca o directamente a alguien que labore en una bodega. Hace poco, en una visita a Maipú, me crucé con Carlos Roldán, enólogo de una finca familiar, y me lo dijo con una frase que se me quedó grabada: la etiqueta te cuenta una historia, pero la mejor parte se prueba en la copa. Esa es la única certificación que no falla.

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Romina ZerpaTurismo

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