Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Raíz Salteña

WhatsApp mueve chats sensibles a una caja fuerte con huella, Face ID o código propio

La función Restringir chat saca conversaciones de la lista principal, bloquea notificaciones y permite esconder la carpeta al fondo del buscador. Si se pierde el código, no hay vuelta atrás: hay que borrar todo, salvo que exista un respaldo previo.

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Fernando SaraviaPolítica provincial · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En los pasillos de las oficinas donde se cruzan fuentes y filtraciones a último momento, más de un celular queda boca abajo sobre la mesa. Para esos casos, WhatsApp empezó a ofrecer desde hace varios meses una herramienta pensada para correr de la vista las conversaciones más sensibles: se llama Restringir chat y, en la práctica, funciona como una caja fuerte con cerradura biométrica escondida dentro de la propia aplicación.

La mecánica es directa. Con la conversación en pantalla, alcanza con mantenerla presionada, abrir el menú de tres puntos y elegir Restringir chat. En ese instante la aplicación exige autenticación mediante huella dactilar, Face ID o el código de desbloqueo del teléfono, y si el dispositivo no tiene ningún método de seguridad configurado, lo obliga a establecer uno antes de continuar. Una vez completado ese paso, el chat desaparece de la lista principal.

Dónde quedan y cómo se abren

Los chats restringidos no se borran: se mudan a una carpeta propia llamada Chats restringidos, a la que se accede deslizando la pantalla hacia abajo desde la lista principal. Cada vez que se intenta entrar, la aplicación vuelve a pedir autenticación, y cuando el teléfono se bloquea, la carpeta se bloquea de forma automática. La idea es que nadie que tome el dispositivo desbloqueado pueda llegar hasta esas conversaciones sin pasar otra vez por el sistema de seguridad.

  • Para restringir un chat: mantener presionado, tocar el menú de tres puntos y elegir Restringir chat. La app pide huella, Face ID o código en el momento.
  • Para volver a abrirlos: deslizar hacia abajo en la lista principal y entrar en Chats restringidos, con nueva autenticación.
  • Las notificaciones dejan de mostrar el nombre del contacto y el contenido del mensaje: aparece un aviso genérico.
  • La carpeta puede ocultarse por completo y solo aparece al escribir el código secreto en el buscador de la aplicación.
  • Si se olvida el código, la única salida es desrestringir los chats y vaciarlos, lo que borra mensajes, fotos y videos en forma definitiva.

El código secreto y sus costos

Además de la biometría, la función acepta un código propio, distinto al PIN o patrón del teléfono. Se configura desde los ajustes específicos de Chats restringidos y sirve también para esconder la carpeta al fondo del menú: con esa opción activa, la carpeta no aparece en la lista y solo se la puede encontrar escribiendo el código directo en la barra de búsqueda de WhatsApp. Es el nivel más alto de ocultamiento que ofrece la herramienta.

El problema aparece cuando ese código se pierde. La empresa no contempla un mecanismo de recuperación: la única vía es desrestringir los chats y vaciarlos, lo que borra de manera definitiva todos los mensajes, fotos y videos almacenados en esas conversaciones. El contenido solo se puede rescatar si existe una copia de seguridad previa a ese borrado, ya sea en la nube del sistema operativo o en un respaldo local. Quien guarda información sensible bajo este esquema sin un backup actualizado, juega con fuego.

Lo que la herramienta no protege

Hay dos límites claros que conviene tener presentes. Primero, las llamadas de voz y video por WhatsApp siguen funcionando con normalidad aunque el chat esté restringido: la protección aplica a los mensajes y archivos, no a las comunicaciones en tiempo real. Segundo, en dispositivos Android es posible guardar archivos provenientes de chats restringidos, aunque no se puede activar la descarga automática de multimedia para esas conversaciones, lo que obliga a un paso manual cada vez que se quiera bajar una foto o un video.

La herramienta no requiere aplicaciones de terceros ni configuraciones complejas: está incorporada en la propia aplicación y se activa en pocos pasos. Para el usuario promedio, la promesa es clara: más control sobre lo que se ve en la pantalla. Para el periodista o el funcionario que cruza mensajes sensibles en el transporte público, la diferencia entre tenerlo restringido o no puede ser la diferencia entre una fuente protegida y un título de mañana. Gana quien configura el código y respalda; pierde quien cree que con apretar un botón ya está a salvo.

FS
Fernando SaraviaPolítica provincial

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