Viernes, 4 de septiembre de 2026
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Una terraza con vista al cementerio: el mirador oculto de un hotel boutique en Recoleta

En el último piso del Urban Suites, sobre la calle Junín, funciona un espacio acristalado que permite observar desde el aire las cúpulas y los mausoleos del Cementerio de Recoleta. La experiencia se completa con 57 audioguías en tres idiomas y una merienda con vista.

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Romina ZerpaTurismo · 4 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Llego a la esquina de Junín y Quintana con la cámara del teléfono ya en la mano, porque sabía que la postal iba a ser distinta. Lo que no esperaba era descubrir que, para ver el Cementerio de Recoleta como casi nadie lo ve, alcanza con subir hasta el último piso de un hotel boutique de la cuadra. El Urban Suites, en Junín 1727, tiene en su terraza una sala acristalada que funciona como mirador y que abre sus puertas no solo a los huéspedes, sino también a cualquier visitante que quiera asomarse a esa otra cara del cementerio que siempre fotografiamos desde la vereda.

Mirar desde arriba, sin pisar el camposanto

La caminata hasta ahí es de esas que se hacen sin pensar demasiado, sobre todo si uno viene del centro o del barrio de Palermo. Desde el Obelisco, en subte por la línea D hasta Tribunales y después otra combinación hasta la estación Facultad de Derecho, el viaje se estira unos 40 minutos, contando trasbordos y caminata hasta la puerta del hotel. Si decidís ir en auto, conviene tener en cuenta que la zona de Recoleta es de las más complicadas para estacionar: moverte por Junín y Quintana en horario pico puede sumar entre 20 y 30 minutos extra, y las tarifas de estacionamiento en los playeros privados de la zona rondan los 2.500 a 3.500 pesos la hora.

Una vez arriba, la primera sensación es la de estar adentro de una burbuja con el cementerio desplegado a nuestros pies. La estructura es íntegramente vidriada y cuenta con clima controlado, por lo que funciona los 365 días del año, haga frío o calor. Desde esa altura se distinguen con claridad las cúpulas, los ángeles, los mausoleos más altos y hasta los pasajes interiores del predio, algo que es imposible de apreciar cuando uno recorre el cementerio a nivel del suelo, entre paredes de mármol.

57 historias para escuchar con auriculares

El verdadero diferencial de la propuesta es la plataforma digital bautizada El Mirador de la Historia. A lo largo de los ventanales están distribuidos códigos QR que el visitante escanea con el celular y, al instante, abre una audioguía con 57 relatos sobre las personalidades y leyendas que descansan en el cementerio. Los textos fueron investigados y redactados por el escritor Daniel Naler Roxlo, y están narrados en castellano, inglés y portugués, lo que vuelve al lugar muy amable para turistas extranjeros.

La visita, con sus pausas para escuchar las historias y mirar hacia abajo, lleva alrededor de 40 minutos. Está pensada como una pausa dentro de un recorrido mayor por Recoleta: el Centro Cultural Recoleta y el Museo Nacional de Bellas Artes quedan a pocos metros, así que se puede combinar sin esfuerzo.

Qué se come y qué se toma

  • Por la mañana: desayuno con infusiones (café con leche, chocolate o té) acompañado de medialunas o churros.
  • Al atardecer: copa de vino con una mini picada individual para cada comensal.
  • El servicio es un acompañamiento de la experiencia del mirador, no la carta de un restaurante.

La entrada al mirador es abierta, tanto para turistas como para vecinos, y se recomienda reservar turno o consultar disponibilidad antes de pasar. En los días claros, desde la misma terraza se llega a ver el Río de la Plata a lo lejos, lo que estira el panorama mucho más allá de los límites del cementerio. El espacio trabaja en conjunto con guías locales y forma parte de los llamados circuitos de miradores históricos de la ciudad.

El consejo de quienes conocen la cuadra

Antes de irme, me cruzo con Marta, que hace seis años atiende la recepción del hotel y vio pasar a miles de curiosos por ese piso alto. Me dice algo simple y que resumo casi textual: 'Vengan temprano, antes de las once, porque a la tarde el sol pega de lleno sobre los ventanales y, si bien hay aire acondicionado, la postal se disfruta mucho más con la luz suave de la mañana'. También recomienda llevar los auriculares del celular cargados, ya que las audioguías son las que realmente le dan sentido a la vista panorámica.

La experiencia es de esas que, por poco dinero y sin grandes esfuerzos, cambian la mirada sobre un lugar que uno cree conocer de memoria. El cementerio de Recoleta deja de ser ese paseo obligado entre lápidas y pasa a ser, también, una maqueta vista desde un balcón con forma de pecera, en el corazón del barrio más elegante de Buenos Aires.

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Romina ZerpaTurismo

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