Martes, 8 de septiembre de 2026
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Raíz Salteña

Tu cara, pero en los 80: cómo usar la inteligencia artificial para viajar en el tiempo sin moverte de tu casa

La edición de imágenes con IA permite recrear la estética ochentera a partir de una foto actual. La clave está en la calidad de la imagen de partida y, sobre todo, en saber pedirle al modelo qué tiene que cambiar y qué no.

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Romina ZerpaTurismo · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo confieso: pasé media tarde probando distintas instrucciones hasta dar con una que no me dejara irreconocible. La premisa era seductora, hay que admitirlo. Subís una foto tuya al celular, escribís unas líneas y, en cuestión de segundos, la inteligencia artificial te devuelve un retrato con la paleta cromática, el grano de película y la onda general de los años ochenta. El resultado depende casi por completo de dos cosas: la calidad de la imagen original y, especialmente, de la precisión con la que uno le explique al modelo qué quiere conservar y qué quiere transformar. Todo el proceso se hace gratis, en casa, y lleva menos de diez minutos.

La foto importa, y mucho

Antes de escribir ni una sola palabra en el casillero de instrucciones, conviene revisar la imagen de partida con cierto ojo crítico. El retrato tiene que mostrar el rostro con claridad, contar con iluminación suficiente y tener buena resolución. Las fotos borrosas, oscuras o sacadas desde lejos le complican la tarea al sistema, que puede terminar modificando rasgos que uno pretendía mantener tal cual. Una pose frontal o apenas ladeada ayuda a que la herramienta conserve la posición original mientras se ocupa de transformar el contexto.

  • Rostro bien iluminado y de frente, o ligeramente ladeado.
  • Resolución alta: cuanto más nitidez, mejor trabajo del modelo.
  • Fondo simple: ayuda a que la IA interprete la escena sin confusiones.
  • Evitar selfies con gran angular o muy de lejos, que deforman los rasgos.

El corazón del asunto: cómo escribirle a la máquina

El punto crítico del proceso es la instrucción. El modelo necesita una indicación explícita para mantener la identidad de quien aparece en la foto: los rasgos faciales, la estructura del rostro, el tono de piel y las características físicas tienen que quedar fuera de cualquier cambio. Lo que sí se le puede pedir que modifique es el vestuario, el peinado, el maquillaje, los accesorios y el entorno. Una instrucción base funcional puede ser la siguiente: «Transforma esta fotografía para que parezca una imagen tomada a mediados de los años 80. Mantén exactamente la identidad de la persona, sus rasgos faciales, estructura del rostro, tono de piel y características físicas. No cambies su apariencia facial ni la conviertas en otra persona. Cambia únicamente el vestuario, peinado, maquillaje, accesorios y entorno para que correspondan con la estética de esa década».

Los detalles que hacen la diferencia

A partir de esa base se pueden sumar precisiones que afinan el resultado. Vale pedir chaqueta vaquera, hombreras, cabello con volumen, maquillaje con sombras intensas, luces de neón o un fondo de estudio con tonos rosa, azul y violeta. El entorno también pesa: describirlo con precisión, ya sea una pista de patinaje, una sala de arcade o una habitación tapizada de pósteres, le da al usuario mayor control sobre la escena. La estética de la época no se reduce a la ropa: la instrucción puede incluir pedidos sobre el tratamiento visual, como grano de película, contraste alto, flash directo, bordes desgastados o colores levemente desaturados, ese look inconfundible de los rollos fotográficos de entonces.

El consejo que me sirvió

Después de varios intentos, una amiga que trabaja en producción audiovisual me tiró una recomendación que me cambió los resultados: «Andá agregándole cosas de a una, no todo junto, porque si la IA se confunde con tantos pedidos juntos te termina entregando una foto de otra gente». Graciela tiene razón: probar de a poco, revisar cada versión y ajustar la instrucción en función de lo que salió bien y de lo que salió mal termina ahorrando tiempo y, sobre todo, dolores de cabeza. La paciencia, en estos casos, es la mejor aliada.

RZ
Romina ZerpaTurismo

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