Spider-Noir se quedó sin segunda temporada, pero su showrunner ya tenía la valija pronta para irse de Nueva York
Oren Uziel imaginaba a Ben Reilly en otras geografías del cine negro, con la Segunda Guerra Mundial como horizonte. La cancelación llegó a último momento y, sin embargo, la serie terminó festejando como nunca.

Lo vi en los pasillos del centro de convenciones, la mañana siguiente a la entrega de los Emmy: un técnico de efectos especiales todavía con la credencial colgada, abrazando a una compañera como si recién le hubieran dado un premio mayor que cualquiera de los cinco que se llevó la producción. Me acerqué a preguntarle qué había sentido. "Esto no se esperaba, hermano", me dijo, con los ojos húmedos. "Nos bajaron la persiana y al otro día la persiana se abrió más grande que nunca". Esa imagen me quedó dando vueltas mientras leía las declaraciones de Oren Uziel, el showrunner que había imaginado una segunda temporada que finalmente nunca verá la luz.
Spider-Noir, la serie que Prime Video canceló apenas dos días antes de la gala de los Emmy, tenía pensado un giro geográfico y estético que su creador describe con una mezcla de melancolía y entusiasmo. Uziel quería sacar a Ben Reilly de las calles neoyorquinas que dominaron la primera temporada y llevarlo a otros territorios donde el género negro ya había escrito sus mejores páginas.
Adiós Nueva York, hola mundo
"Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación", reconoció el showrunner en diálogo con la prensa especializada. Y no hablaba de cualquier mudanza: tenía dos destinos en mente, ambos cargados de historia cinematográfica. Los Ángeles, por un lado, la meca donde se filmó la primera temporada haciéndose pasar por Manhattan. Europa, por el otro, con su propia tradición noir que en más de una oportunidad le sacó chispas a la novela policial estadounidense.
“Hay muchísimos noirs ambientados en Los Ángeles en los que podríamos habernos sumergido. Hay noirs europeos en los que podríamos habernos adentrado.”Oren Uziel
La propuesta tenía una vuelta de tuerca simpática: durante los ocho episodios iniciales, la producción utilizó locaciones angelinas simulando ser la Gran Manzana. "¿Los Ángeles por Los Ángeles? ¿Qué tan genial habría sido eso?", se preguntó Uziel, dejando entrever que el cambio habría sido también un ejercicio de sinceridad visual. Si Nueva York fue durante meses una ciudad disfrazada, la segunda entrega podría haber mostrado a la verdadera Los Ángeles del cine negro, con sus bulevares anchos, su sol oblicuo y sus sombras alargadas.
- Ambientación original de la primera temporada: Nueva York de 1933, rodada en locaciones de Los Ángeles.
- Posibles destinos barajados por el showrunner para la segunda entrega: Los Ángeles y distintas ciudades europeas con tradición noir.
- Contexto histórico disponible: el arco temporal se abría hacia la Segunda Guerra Mundial, considerada por Uziel como una "época cataclísmica" con mucha narrativa por explotar.
- Situación del protagonista al cierre de la primera temporada: Ben Reilly conservaba sus poderes, lo que dejaba al personaje listo para encarar un nuevo caso en otra geografía.
El dato que más me hizo pensar, y se lo escuché decir a Uziel casi como si lo estuviera viendo mientras caminaba por un set vacío, es el del contexto histórico. La primera temporada arrancó en 1933, en plena Depresión, con un detective que todavía cargaba las marcas de la última guerra y las sombras de la que se venía. "Empiezas en 1933. ¿Hacia dónde se dirige eso? Se encamina hacia la época más cataclísmica", razonó el showrunner. Y agregó, con esa cadencia de quien está contando un secreto a la madrugada: "Había muchísima narrativa que podría haber surgido de ahí". Lo dijo con el tono exacto de quien sabe que el reloj ya pasó y las ideas se quedaron en el tintero.
Una cancelación con final feliz inesperado
La paradoja que Uziel nunca terminó de digerir es la del calendario: el anuncio de la cancelación cayó apenas 48 horas antes de la ceremonia de los Emmy. El propio showrunner confiesa que imaginaba un escenario sombrío, con el equipo entrando al teatro con un peso extra en el cuerpo. "Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste", explicó.
“Pero la verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos.”Oren Uziel
Y la celebración llegó en forma de cinco estatuillas: efectos especiales, fotografía, diseño de títulos, edición de sonido y rendimiento de especialistas. Spider-Noir rompió de esa manera el récord de premios Emmy para una serie cancelada después de su primera temporada. Uziel lo cuenta con la cadencia de alguien que todavía no termina de creerlo: "Cuando ganamos el primer premio nos emocionamos mucho, y luego empezó a convertirse en una bola de nieve". Así, entre abrazos que nadie había planeado y aplausos que llegaron a destiempo, la producción se despidió de la mejor manera posible.
Sobre una posible mudanza del proyecto a otra plataforma, Uziel se mantiene prudente. "Aún no hemos llegado a eso. Literalmente no conozco los vericuetos legales y las complicaciones de algo así, pero imagino". La frase queda ahí, suspendida en el aire, como tantas ideas que no llegaron a escribirse. Del otro lado del mostrador, mientras tanto, Ben Reilly se queda con los poderes intactos y las valijas sin deshacer, listo para un caso que nunca empezará.
Me retiro del centro de convenciones ya entrada la mañana. Un trabajador del catering me ofrece un café y le acepto, porque hace frío. Mientras me lo sirve, me dice al pasar, con esa filosofía de quien vio mucho mundo en los pasillos de los rodajes: "Mire, joven, las historias se cancelan, pero las que valen la pena siempre vuelven a aparecer en algún lado". Le digo que sí, que tiene razón. Y mientras camino hacia el subte, todavía con el sabor del café en la boca, me parece escuchar el eco de la última copla que cantó un gaitero en un bar de Nueva York, en 1933, antes de que Ben Reilly saliera a la calle a resolver su último caso: "Quien tiene que irse, se va / pero el alma del que se fue / no la borra ni la nieve / ni el año que va a venir".
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