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Plottier abre la puerta a recuperar el sauce que casi nadie sabe que es argentino

Un taller gratuito en el CFPA Nº 1 enseña a multiplicar el único sauce nativo del país y proyecta devolver plantas al territorio neuquino.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En Plottier hay una cita que, para mí, vale la pena agendar con marcador en el calendario, porque tiene que ver con algo que suena modesto y, sin embargo, toca una fibra profunda de nuestra identidad ambiental: aprender a reproducir el Sauce Criollo, Salix humboldtiana, el único sauce que es realmente originario de Argentina, un árbol que convive con nosotros desde siempre y al que, en el apuro cotidiano, dejamos pasar de largo sin reconocerlo.

El Centro de Formación Profesional Agropecuario (CFPA) Nº 1 de Plottier puso en marcha un ciclo de talleres gratuitos, abiertos a la comunidad, con el objetivo explícito de identificar la especie, multiplicarla y, más adelante, devolver plantas al territorio. La capacitación está a cargo del técnico forestal Julián Basile y la ingeniera agrónoma Gabriela Sotera, dos perfiles que se complementan para llevar adelante una propuesta que, desde el arranque, combina teoría y práctica en partes iguales.

Cómo, cuándo y dónde sumarse

El primer encuentro se realiza el martes 8 de septiembre, de 16 a 18, en la sede del CFPA, sobre Ruta 22, kilómetro 1232. A partir de allí, los talleres se repiten todos los martes en el mismo horario. La convocatoria está dirigida a vecinos, productores, estudiantes, organizaciones e instituciones que quieran sumarse a una experiencia que arranca con el ABC del árbol y avanza hacia la práctica concreta en el campo.

  • Clase teórica sobre las características del Sauce Criollo y sus particularidades como especie nativa.
  • Recolección de estacas y armado de un estaquero para iniciar la reproducción.
  • Seguimiento del proceso de enraizamiento a lo largo de las jornadas.
  • Observación de la planta en flor, clave para aprender a reconocerla en el entorno natural.
  • Devolución de plantas obtenidas a futuras acciones de plantación y recuperación en la región.

El taller no se piensa como un evento aislado. La intención del CFPA, según me describieron quienes están empujando la iniciativa, es consolidar un estaquero permanente que funcione como una unidad didáctico-productiva, es decir, un espacio donde la formación y la producción de plantas coexistan de manera continua y donde cada encuentro deje, como saldo, nuevas plantas listas para volver al paisaje.

La propuesta no surge de la nada. El INTA desarrolló en la Patagonia trabajos sostenidos de rescate del Sauce Criollo a partir de propagación vegetativa y cultivo en estaqueros, y en Río Negro, a lo largo de 2026, se realizaron jornadas con escuelas y acciones de plantación en varias localidades. Esa trayectoria previa le da a la experiencia de Plottier un piso técnico y, sobre todo, una certeza: que este árbol se puede multiplicar, que hay gente capacitada para hacerlo y que la comunidad, cuando se la convoca, responde.

A mí, como vecina de este territorio, lo que más me interpela de la propuesta es esa pregunta final que dejó formulada la organización y que no es retórica: qué harías con una planta de Sauce Criollo si pudieras llevarla a tu barrio o comunidad. Porque detrás de cada estaca que se enraíce en el estaquero de la Ruta 22 hay una decisión política, vecinal, educativa, de volver a habitar el paisaje con una especie que nos pertenece desde siempre y que, sin embargo, seguimos mirando como si fuera un sauce más.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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