Pisar el Perito Moreno en invierno: cuánto sale hoy subirse al hielo y cuánto hay que manejar para llegar
El minitrekking sobre el glaciar abrió por primera vez en temporada baja completa y promete quedarse todo el año. Una recorrida por los paseos, los precios y las caminatas con nieve en El Chaltén, con la voz de un guía que conoce el hielo como la palma de su mano.

Me subí al auto en Buenos Aires con una sola idea en la cabeza: llegar hasta El Calafate antes de que el invierno se escurra. Son casi dos mil kilómetros de ruta, con escala obligada en algún pueblo de la Patagonia para no llegar con el cuerpo roto. La cuenta de nafta, los peajes y unas diez horas de volante por día hacen que el viaje se estire fácil hasta las treinta horas si se hace entero en auto. La otra opción es tomar un vuelo directo de unas tres horas desde Aeroparque, con pasajes que arrancan en el orden de los doscientos mil pesos ida y vuelta, dependiendo de la anticipación.
Una vez en El Calafate, la gran noticia de esta temporada es que el Parque Nacional Los Glaciares dejó de ser un destino solamente de verano. El minitrekking sobre el glaciar Perito Moreno funcionó durante junio y julio por primera vez en invierno completo y, según confirmaron los operadores, a partir de ahora seguirá operando sin cortes estacionales. Para los que siempre soñaron con caminar sobre el hielo y nunca se animaron por las multitudes de enero, el resto del año es una oportunidad dorada.
Cómo es la aventura de pisar el glaciar
La excursión estrella arranca en el puerto Bajo de las Sombras, donde te subís a un catamarán para navegar durante unos veinte minutos por el Brazo Rico. Desde el agua ya se ve de cerca la cara sur del Perito Moreno, con paredes de hielo que superan los sesenta metros de altura. Después del desembarco, comienza una caminata por el bosque andino hasta el borde del glaciar, donde te esperan los crampones y el casco. Los grupos son reducidos, de hasta veinte personas, y van siempre guiados por especialistas de montaña.
Una vez sobre el hielo, el recorrido interno muestra lagunas color turquesa, arroyos que corren entre bloques de hielo, sumideros y seracs, esas formaciones caprichosas que parecen torres de un castillo blanco. El circuito completo, sumando navegación, caminata por el bosque, tiempo en el glaciar y regreso en catamarán, ronda las diez horas y está habilitado para pasajeros de entre ocho y sesenta y cinco años. Antes de volver al puerto, la excursión incluye una pasada por las pasarelas de observación frente al frente del glaciar.
“Fuimos adaptándonos a los cambios del glaciar, que es muy dinámico. En los últimos años notamos un retroceso y un adelgazamiento de la masa de hielo, y eso nos obligó a ajustar los circuitos disponibles.”José Pera, guía de montaña y responsable operativo de Hielo & Aventura
Para los que prefieren quedarse secos, hay dos navegaciones alternativas. El Safari Náutico suma una caminata costera y permite acercarse tanto al frente del glaciar que, según dicen los que fueron, hasta se puede tocar el hielo con las manos. El Safari Azul, en tanto, es una navegación de una hora frente a la pared sur, ideal para quien tiene poco tiempo o no se anima al trekking.
El Chaltén, nieve pura y miradores de altura
A unos doscientos kilómetros de El Calafate, en la zona norte del parque, El Chaltén se presenta como el complemento perfecto para una escapada invernal. Es la capital nacional del trekking y en esta época el paisaje se transforma: las sendas se visten de blanco, los ríos bajan congelados y las cascadas parecen esculturas de hielo.
Cuánto sale hoy la aventura
El precio de referencia del minitrekking sobre el Perito Moreno es de 475.000 pesos por persona, con un pago que suele hacerse en dos o tres cuotas con tarjeta. Los safaris náuticos arrancan en valores más bajos y son una buena puerta de entrada para quien quiere ver el glaciar sin meterse arriba. En El Chaltén, las caminatas guiadas con equipo invernal incluido tienen un costo aparte y conviene reservarlas con varios días de anticipación, porque los cupos en temporada baja son limitados.
Antes de cerrar la valija, una recomendación que me hizo al oído Marta Báez, dueña de una hostería familiar en El Chaltén: quedarse al menos dos noches en el pueblo. En verano la gente pasa y se va, pero en invierno, dice Marta, hay que sentarse frente a la estufa a tomar un café con los baqueanos, escuchar las historias de los puesteros y dejar que la nieve haga el resto. El glaciar no se va a mover de ahí, pero la experiencia de pisarlo en silencio, con poca gente y un cielo que se prende fuego al atardecer, es algo que se graba para siempre.
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