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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Raíz Salteña

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Parkour infantil en Buenos Aires: el movimiento como juego desde el primer día

Sin experiencia previa y con una estructura fija, las clases combinan saltos, trepadas y rodamientos para que los chicos aprendan a resolver desafíos con el cuerpo.

JC
Jimena CruzSociedad y salud · · 2 min de lectura
Parkour infantil en Buenos Aires: el movimiento como juego desde el primer día

En Buenos Aires, la disciplina llega a los más chicos a través de circuitos de saltos, trepadas y rodamientos. Las clases se dan en espacios equipados con pisos de goma eva y colchonetas, y no exigen condición física previa. Alcanza con tener ganas de moverse para empezar, algo que me pareció especialmente importante para quienes temen que sus hijos no estén preparados.

Cómo se arma cada sesión

Dante Freitas, docente de la especialidad, explica que cada clase sigue una estructura fija. Comienza con ejercicios de movilidad articular, muchas veces con desplazamientos que imitan movimientos de animales, para preparar articulaciones y musculatura. El núcleo se organiza en cuatro familias de movimiento que se trabajan con lógica de juego:

  • Saltos: impulsarse en distintas direcciones y distancias.
  • Vaults: sortear obstáculos de mediana altura de forma fluida.
  • Rolidos: técnica de amortiguación para caídas.
  • Grimpeos: trepadas en muros y paredes.

El cierre incluye juego libre adaptado, trabajo de fuerza y elongación guiada.

La búsqueda que empieza en la infancia

“El parkour para chicos es una práctica adaptativa y exploratoria que recrea entornos para resolver jugando con el cuerpo en movimiento. Desde que un bebé tiene la capacidad de gatear y sortear un obstáculo para conseguir algo que le llame la atención se tiene que estimular esa primera búsqueda que luego evoluciona en esta disciplina.”Dante Freitas, docente de parkour

Según describe el docente, los chicos participan en armar los circuitos. Muchas veces llegan con ideas propias sobre un movimiento o un salto que se les ocurrió en casa y quieren probarlo en la clase. Así, cada sesión se vuelve un proceso parcialmente autogestionado en el que el objetivo no es competir, sino disfrutar del movimiento.

Equipamiento y seguridad

El equipamiento personal se reduce a zapatillas con suela de goma completa. Los espacios cuentan con pisos de goma eva, colchones de acrobacia, estructuras a escala infantil, paredes de escalada y barras de suspensión. Emma Grasset, codirectora de una escuela de la especialidad, recomienda la práctica desde los 4 años y detalla que las salas incluyen pirámide de escalada, aros y otros elementos de juego. Los protocolos de prevención, según la información disponible, se establecen desde la primera clase.

JC
Jimena CruzSociedad y salud

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