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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Raíz Salteña

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Ocho paradas porteñas donde la historia se sienta a la mesa

Un recorrido por ocho locales de Buenos Aires que mezclan salones de época, cocina regional y propuestas de autor, desde el centro hasta Villa Crespo.

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Romina ZerpaTurismo · · 2 min de lectura
Ocho paradas porteñas donde la historia se sienta a la mesa

Empiezo este recorrido caminando por el centro porteño, con la sensación de que cada cuadra guarda una mesa con historia. La propuesta reúne ocho locales que combinan atmósferas de otra época con platos regionales y de autor, y que se reparten entre Recoleta, Palermo, Almagro, Villa Crespo y el microcentro.

Del centro a Recoleta

El punto de partida es Zum Edelweiss, un restaurante centenario que funciona como lugar de encuentro después de las funciones del Teatro Colón. Su carta incluye ñoquis con goulash y bife a la Bismarck coronado con un huevo frito, y el local ganó presencia internacional tras aparecer en la película nominada al Oscar "Argentina, 1985". En Recoleta, la Parrilla Peña es la referencia para el asado clásico, con cortes tradicionales y una recomendación concreta: el ojo de bife.

Bares con alma y tango en vivo

En Palermo, el Varela Varelita forma parte de los bares notables de la ciudad. Conserva sus mesas de fórmica y sus ventiladores de techo, y la periodista Emma Bubola lo describe como un espacio sencillo y sin pretensiones, con un intenso clima de debate intelectual. En Almagro, el Boliche de Roberto ofrece tango en vivo en un salón chico donde los músicos tocan muy cerca del público.

“Buenos Aires conserva, de manera natural, un encanto de otros tiempos que se ha perdido en otras grandes ciudades del mundo.”Emma Bubola

Cocina regional y espacios reconvertidos

  • Coronado, dentro del MALBA, con cocina de raíz regional y mbejú servido con huevo poché, espinaca y panceta.
  • Chuí, en Villa Crespo, un jardín al aire libre instalado en una antigua nave industrial, con queso llanero grillado y palta quemada.
  • Cora, en la planta baja del edificio Kavanagh, con la estética Art Déco del rascacielos histórico.
  • Acuario Bar, en Paraguay al 900, dentro de un edificio de 1939, con vitel toné y dirty martinis entre sus recomendaciones.

Cada uno de estos locales responde a una forma distinta de mirar la ciudad: algunos conservan lo que ya era, otros reciclan lo que había y otros reinterpretan tradiciones que pasan de generación en generación. Juntos dibujan un mapa en el que la memoria porteña se disfruta en platos y en salones, sin perder la calidez de siempre.

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Romina ZerpaTurismo

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