Mirtha, entre mates y almuerzos: Juana vuelve a bancar la mesa mientras la abuela pelea contra la tos
La conductora de 99 años sigue en su casa, con visitas y afecto, pero la bronquitis le aguanta todavía el regreso al estudio. Su nieta repite en la conducción y la semana que viene podría haber novedades.

Lo confieso, antes de pensar en Juana Viale, en los invitados o en los pases que se vienen en la pantalla, se me vino a la cabeza una imagen bien de barrio: Mirtha Legrand sentada en su casa, todavía con algo de tos, recibiendo amigos, compartiendo un almuerzo largo y mirando el reloj con la paciencia de quien sabe que su vuelta al estudio depende de un par de noches de descanso. Esa escena, que uno se imagina con mantel blanco y tacita de café, es la que mejor cuenta lo que está pasando con la señora grande de la televisión argentina, que a sus 99 años pelea contra una bronquitis que no la deja volver al aire.
Como decía mi vieja cuando alguien se enfermaba en el barrio, "no hay apuro que valga más que una noche sin toser". Y parece que esa sabiduría de olla y cocina también rige en lo de Mirtha. Por eso, otra vez, Juana Viale será quien se siente en la cabecera de la mesa del domingo. La nieta vuelve a hacerse cargo del ciclo mientras su abuela completa la recuperación en su domicilio, después de haber recibido el alta del sanatorio Mater Dei.
La tos, el síntoma que frena la vuelta
La palabra clave en esta historia es una sola: tos. Marcela Tinayre, su hija, lo dijo con esa claridad que tienen las madres cuando quieren que se entienda todo: lo que todavía le falta resolver a Mirtha es esa molestia persistente para poder volver a trabajar. La idea es que, si la evolución sigue siendo favorable, la propia Legrand podría regresar a la conducción en la semana posterior a esta emisión. Pero, claro, todo queda condicionado a cómo siga respondiendo el cuerpo. Y a los 99 años, el cuerpo tiene sus tiempos.
El último parte médico del centro de salud había sido bien claro al respecto, en aquel lenguaje prolijo de los comunicados oficiales: "Continuará con su recuperación en su casa para retomar con sus actividades lo antes posible". El alta se produjo un domingo por la tarde, cinco días antes de la actualización más reciente sobre su estado. Entre una cosa y la otra, Mirtha eligió el calor de su casa, la compañía de los suyos y la pausa.
La mesa del domingo, sin merienda
Porque Mirtha, hay que decirlo, en su casa no se queda quieta del todo. Estos días viene recibiendo amigos, compartiendo almuerzos y manteniendo esos encuentros cercanos que son su marca registrada. Lo que todavía no volvió, en cambio, son las clásicas meriendas dominicales, que llevan ya dos semanas suspendidas y, por ahora, no tienen fecha confirmada para una nueva reunión. La tradición espera, paciente, a que la abuela se reanime.
Antes de esta internación, la conductora había mantenido una agenda cultural bien activa. A mediados de agosto, por ejemplo, se la vio en el teatro Liceo, acompañando a Carlos Rottemberg en la presentación de su libro Pasen y Lean. También pasó por Secreto en la montaña, con Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe, y se hizo una escapada con amigos para despedir a Midachi en su función final. Una rutina que muestra, una vez más, que para Mirtha la televisión y el teatro son casi una misma respiración.
- La emisión del fin de semana tendrá a Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, Álvaro Navia y Jésica Bossi como invitados.
- Juana Viale vuelve a hacerse cargo de la conducción del ciclo, en reemplazo de su abuela.
- La continuidad del reemplazo se explica por la tos que todavía presenta Legrand.
- Marcela Tinayre señaló que ese síntoma es lo que falta resolver para que Mirtha pueda regresar al trabajo.
- Sus tradicionales meriendas dominicales llevan dos semanas suspendidas y aún no hay confirmación de una nueva reunión.
“Voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo, recibiendo el beso y abrazo de todos mis colegas.”Mirtha Legrand, al recibir el Martín Fierro a la labor periodística femenina en mayo
Mientras tanto, y como pasa siempre en estas cosas de la tele y la familia, la pregunta queda flotando en el aire del living: ¿qué invitados les gustaría ver en las próximas emisiones, si la abuela sigue mejorando? Uno se queda pensando en nombres, en voces, en historias. Pero, sobre todo, se queda pensando en esa frase que Mirtha dijo cuando le entregaron el Martín Fierro, esa promesa de volver, de seguir viniendo, de no aflojar. Y, mientras tanto, en lo de Legrand se escuchará, seguro, el mismo rumor de siempre: el de la pava que se prende temprano, el de los amigos que llegan antes del mediodía, el de la mesa que se tiende aunque la conductora todavía no pueda sentarse frente a cámara. Como me dijo una vez un viejo cantor chaqueño, al amanecer, con la voz todavía rota de sueño: "Mientras haya tos y haya mates, hay esperanza de que vuelva la fiesta".
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