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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Lluvias primero y calor después: cómo se reparte el verano en el norte patagónico

El Niño marca la temporada en Neuquén y el Alto Valle, con más humedad hasta enero y un viraje hacia el calor y la sequedad desde fines de enero.

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Micaela YapuraComunidades y territorio · · 2 min de lectura
Lluvias primero y calor después: cómo se reparte el verano en el norte patagónico

El norte de la Patagonia empieza el verano con un mapa climático distinto al de los últimos años, y yo quiero detenerme en eso porque afecta de manera directa a quien vive, trabaja o simplemente disfruta de la región. El fenómeno de El Niño, catalogado con una intensidad fuerte, condiciona la temporada estival en Neuquén y en el Alto Valle, y las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional lo describen en dos etapas bien marcadas.

Primera mitad: más humedad y tormentas

La proyección trimestral del SMN para noviembre, diciembre y enero anticipa precipitaciones levemente superiores a los valores normales en todo el norte de la Patagonia, desde la cordillera hasta la costa. Eso se traduce en chaparrones más frecuentes, tormentas con actividad eléctrica y posibilidad de granizo, y en un verano que no será de cielos despejados continuos. Según el material, las temperaturas no alcanzarían los picos extremos de veranos anteriores.

  • Noviembre, diciembre y enero: precipitaciones levemente por encima de lo normal.
  • Chaparrones más frecuentes y tormentas con actividad eléctrica.
  • Posibilidad de granizo en todo el norte patagónico.
  • Temperaturas moderadas, lejos de los picos de temporadas previas.

Para quienes planifiquen senderismo, campamentos o visitas a parques de la región, esta primera parte del verano pide mirar los pronósticos de corto plazo con más atención, porque las condiciones serán variables y pueden cambiar con rapidez.

Desde fines de enero: calor y cielos más abiertos

La segunda mitad del verano presenta otro escenario. Hacia fines de enero y durante febrero, las proyecciones indican un viraje hacia condiciones más secas y temperaturas más altas, con jornadas de calor más frecuentes y un tiempo que tiende a estabilizarse. Mauricio Gorostarzu, responsable de la estación meteorológica de Cipolletti del SMN, señaló que el fenómeno podría extenderse hasta comienzos del año próximo y mantener efectos durante marzo y abril, y advirtió que ese avance hacia la sequedad requerirá seguimiento del riesgo de incendios forestales en las zonas de montaña.

Los registros recientes muestran la magnitud del fenómeno. Julio acumuló alrededor de 80 milímetros de lluvia en la zona, cuando el promedio histórico del mes ronda los 11 o 12 milímetros. En octubre, los valles superaron los 60 milímetros, frente a un promedio mensual de entre 20 y 25 milímetros. Son cifras que explican por qué la gente de la región mira el cielo con otra atención.

Conviene tener presente que las tendencias trimestrales no permiten anticipar qué pasará día por día. Lo que sí ofrecen es una guía para ordenar los tiempos, y en una región donde tantas actividades dependen del aire libre, esa guía vale mucho más de lo que parece.

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Micaela YapuraComunidades y territorio

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