Viernes, 28 de agosto de 2026
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Raíz Salteña

Linternas Verdes bajan a la tierra y se prueban el poncho del western criollo

La nueva serie de HBO Max corre a Hal Jordan y John Stewart del espacio al corazón de los Estados Unidos para investigar un crimen que se parece más a un policial de pueblo que a una aventura de capa y anillos. Te cuento cómo se arma la historia, quiénes la habitan y por qué el cruce con el cine de los Coen no parece casual.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

Yo venía con la idea de que la iba a pasar mal con esta serie, confieso. Cada vez que un canal me dice que viene una producción de Linternas Verdes yo me preparo para el festival de planetas, de efectos y de discursos grandilocuentes sobre el universo. Pero esta vez no, esta vez me senté a verla con otra expectativa, porque la publicidad misma ya marcaba la diferencia: Linternas no arranca en una estación espacial, arranca en una calle de pueblo, con un cuerpo sin identificar y dos uniformes verdes que se miran con desconfianza.

Y la primera en hablar, antes que los héroes, es la gente del lugar. En la barra de un bar del interior, un parroquiano le suelta a otro, como quien no quiere la cosa: "Acá pasan cosas raras, pero estas cosas raras son distintas". Esa copla callejera, escuchada entre rondas de cerveza, marca el tono de lo que viene: un thriller de investigación con alma de western contemporáneo, donde la amenaza no llega de otro planeta sino de un crimen en una calle sin nombre del centro de los Estados Unidos.

Dos Linternas, dos generaciones

La serie pone frente a frente a John Stewart, que interpreta Aaron Pierre, un Linterna recién incorporado al cuerpo, todavía con la frescura del que todavía se asombra con el anillo, y a Hal Jordan, al que le pone el cuerpo Kyle Chandler, un veterano que carga con historia dentro de la organización y con las dudas propias del que ya vio demasiado. Los dos investigan un asesinato que, episodio a episodio, va abriendo capas más oscuras de las que el piloto deja entrever. La idea de los guionistas es correr la cámara del espectáculo visual y acercarla a la intimidad del trabajo de a pie, casi de a ratos, de oficina y de patrullero.

  • La dirección y la fotografía remiten de manera explícita al thriller de investigación y al western: paisajes abiertos, violencia contenida, personajes con pasado a cuestas.
  • Kelly Macdonald se hace cargo de la sheriff Kerry Kane, mientras que Garret Dillahunt interpreta a Will Macon, líder de una milicia vecinal que se prepara para una posible invasión alienígena.
  • Macdonald y Dillahunt ya habían coincidido en Sin lugar para los viejos, la película de 2007 de Joel y Ethan Coen que se llevó el Oscar a Mejor Película: ella hacía de esposa del protagonista y él era ayudante del sheriff; acá los roles se invierten, ella manda y él queda del lado de afuera de la ley.
  • La conexión con la película de los Coen no es decorativa: la estética cruda, el polvo en la ruta y la sensibilidad de western que tenía aquel film se respiran también en cada plano de Linternas.

Esa decisión de casting me parece un hallazgo que vale la pena subrayar. Cuando vi a Dillahunt entrar a cuadro con la misma cara de siempre, esa mezcla de buen muchacho y tipo al que no le podés fiar un secreto, sentí que la serie estaba hablándome de tú a tú. Y cuando Macdonald aparece con la insignia de sheriff, una cosa se acomoda en el relato, como si la cadena que une a Sin lugar para los viejos con Linternas no fuera un truco de marketing sino una decisión narrativa deliberada: tomar el policial rural y enchufarlo en la mitología de DC sin pedirle permiso al espectador.

Héroe de barrio, no de galaxia

Lo que más me gustó, y se lo fui diciendo en voz alta a mi señora mientras mirábamos el segundo episodio, es que acá los anillos no vuelan en el espacio, vuelan en una carretera comarcal. La producción integra elementos de ciencia ficción y mitología de superhéroes sin soltar el registro realista, y un capítulo ya mostró una referencia directa a Batman, señal de que la serie se va enchufando de a poco en el nuevo Universo DC que DC Studios está armando para sus distintas plataformas. El showrunner Chris Mundy, en una ronda de prensa con medios estadounidenses, dejó picando la posibilidad de una segunda temporada, aunque aclaró que para eso hacen falta condiciones específicas que hoy no están garantizadas y que la decisión final quedará en manos de HBO Max y del estudio.

Para el lector que está acostumbrado a las series policiales, a los misterios de pueblo o incluso al western moderno tipo Yellowstone, Linternas resulta un punto de entrada mucho más amable que otras productions del universo de superhéroes. No hay que saberse de corrido la historia de Corps, no hace falta haber visto la película de Ryan Reynolds ni tener frescos los nombres de los villanos: alcanza con dejarse llevar por la pesquisa, por los diálogos bajos, por los silencios que pesan más que las explosiones. Yo, que arranqué con el ceño fruncido, terminé la noche con la sensación de que había encontrado algo distinto y, sobre todo, confiable.

“Acá pasan cosas raras, pero estas cosas raras son distintas.”parroquiano anónimo en el bar del pueblo, primer episodio de Linternas

Antes de cerrar la nota, mientras apagaba la pantalla y se colaba la primera claridad por la ventana, me quedó dando vueltas una frase que dijo un personaje secundario en el tramo final del capítulo tres, casi como al pasar, mientras cargaba una taza de café en la cocina de la estación de servicio: "La verdad, a esta hora, parece más un galpón abandonado que un pueblo". Eran pasadas las seis de la mañana cuando terminé de verla, y la frase, textual, se me quedó pegada como una copla más del día.

ST
Sergio TolabaFolclore y cultura

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