La voluntad no alcanza: claves expertas para que un cambio de hábitos no se apague a los quince días
Especialistas en salud y neurociencia, junto con recomendaciones de la OMS, los CDC y la APA, marcan los puntos que separan a quienes sostienen un propósito de quienes lo abandonan antes de que termine el primer mes.

Soy Jimena Cruz, y esta columna de Sociedad y Salud la arranco con María Inés, una vecina del barrio porteño de Villa del Parque que a principios de enero se propuso dejar el cigarrillo después de veintidós años fumando. Cuenta que pasó las primeras tres semanas convencida: tiró paquetes, aguantó reuniones sociales sin fumar y hasta bajó dos kilos. A la cuarta, un pico de estrés laboral la devolvió al atado de veinte y, según dice entre risas incómodas, sintió que había fracasado otra vez. No fue un caso excepcional: la mayoría de los propósitos de año nuevo se diluyen antes de cumplir el primer mes, y pocos se sostienen en el tiempo.
La educadora en salud Vicki Griffin y el neurocientífico Karl Bailey coinciden en que el primer escollo no es la falta de voluntad, sino la enorme distancia que suele existir entre la intención y la acción cotidiana. En sus aportes, recogidos por distintos manuales de cambio de conducta, ambos especialistas remarcan que mantener visible el propósito de fondo es lo que transforma las tareas diarias en avances concretos, una línea que también repiten los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, que recomiendan traducir ese anhelo en un plan con objetivos específicos, medibles y acotados en el tiempo.
Metas chicas, un cambio por vez
Una revisión publicada en la biblioteca de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señala que la formulación precisa de metas favorece el cambio de conducta porque fija un criterio claro para medir avances. La Asociación Estadounidense de Psicología, en tanto, aconseja dividir los cambios en tramos manejables y trabajar sobre un comportamiento por vez. La Organización Mundial de la Salud completa el cuadro al recordar que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y ubica para los adultos una referencia de entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada.
“Los tropiezos son parte del proceso y, lejos de confirmar un fracaso, deberían servir para revisar estrategias antes que para tirar la toalla.”Vicki Griffin, educadora en salud
La APA coincide con esa mirada: los deslices ocasionales son esperables y la clave está en retomar el plan sin convertir una interrupción en abandono definitivo. Para no alimentar la frustración, los especialistas sugieren ajustar las metas cuando dejan de ser viables, en lugar de abandonarlas, una idea que aplica tanto a una dieta como a la decisión de hacer ejercicio o de dejar de tomar alcohol.
El entorno y el tiempo hacen la diferencia
- Rodearse de personas que acompañen: la APA recomienda involucrar a familiares, amistades o grupos de apoyo para reforzar la motivación y crear responsabilidad compartida.
- Hacer del cambio una actividad social: los CDC sugieren caminar o cocinar en compañía y hablar abiertamente de los obstáculos del proceso.
- Apostarle al tiempo: el neurocientífico Karl Bailey sostiene que el cerebro conserva capacidad para reorganizar circuitos y acompañar nuevas conductas a cualquier edad.
- Consolidar antes de sumar: la APA aconseja fijar un hábito antes de incorporar otro, mientras que los CDC remarcan que repetir una conducta en horarios y contextos estables es lo que termina convirtiéndola en rutina.
- Mirada integral: la OMS cierra el cuadro al recordar que las conductas de salud se construyen en la vida cotidiana, con alimentación equilibrada, movimiento regular, menos sedentarismo y descanso adecuado.
Si este tema los atraviesa de cerca, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funciona la línea gratuita 147 del programa Salud Responde, de lunes a viernes de 8 a 20, donde se puede pedir orientación para dejar de fumar, recibir contención emocional o averiguar centros de atención de adicciones. También está disponible, todos los días del año, el 0800-444-4000 de Sedronar, y los hospitales públicos con servicio de Nutrición y los centros de salud y acción comunitaria, los CeSACs, reciben sin turno previo para empezar a armar un plan alimentario. Como repite María Inés cada vez que cuenta su historia, la meta no es no caerse nunca: la meta es volver a levantarse y seguir.
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