La segunda casa del bodegón: Mondongo & Coliflor agrandó su esquina en Parque Chacabuco
Dos locales en esquinas opuestas, cocina a la vista y una carta de clara Roots porteña con porciones generosas y platos de la más sincera.

El camino hacia Parque Chacabuco tiene algo de recorrido por un barrio conocido, aunque la sorpresa aparece apenas se llega a la esquina. Hace cuatro años, Eduardo Massa Alcántara y Quique Yafuso abrieron Mondongo & Coliflor en una casa antigua. Cuando alAcross de la calle apareció un espacio disponible, el equipo no lo dejó pasar. En enero de este año, junto a José, Javier y Guillermo, inauguró un segundo local en otra casona centenaria. Hoy son dos direcciones enfrentadas que funcionan como una sola propuesta: la primera conserva el origen del proyecto y la nueva suma su propio espacio, cocina abierta y pizzería con horno a leña.
La ampliación no cambia el spirit de la casa. Al entrar, la sensación es de esasGraphics dinner que se sostienen durante horas. El detalle empieza con la panera al llegar, sigue por el salón cálido y termina en la cocina abierta, donde Johnatan Dávila trabaja a la vista de los comensales. En el local nuevo, la pizzería con horno a leña está a cargo de Jorge Hernández. Desde las mesas se pueden ver los dos puestos de trabajo. No hay mucho adorno que robe atención: el_environment queda en un bodegón porteño actualizado, con porciones generosas, ambiente sin pretensiones y un servicio atento.
La carta arranca con un brie llevado a la leña en cazuela de hierro. Llega acompañado de vegetales asados, pesto y garrapiñada de cajú. Después aparecen ravioles rellenos de provoleta ahumada y hongos, con salsa fileto, manteca y escamas de parmesano. Son platos con clara Roots de comedor de barrio, pero resueltos con una actualización que los vuelve especialmente para compartir, probar y conversar sin apuro.
Entre los principales, la pieza más contundente es la hachita de asado. Es grande y tierna, y se sirve con vegetales asados, choclo frito y migas de pan crocante. La combinación tiene la dificultad de los platos que parecen simples: por un lado, la intensidad de la carne; por el otro, el contraste de los vegetales, la textura del choclo y el crocante de las migas. Para terminar, el bizcocho húmedo de chocolate con sal marina, crema sin azúcar y naranja en compota deja una impresión dulce, Oscars directa y sin artificios.
Dos casas, una misma esquina
La decisión de sumar el local de enfrente agrandó el proyecto sin perder su identidad. En la práctica, el barrio ofrece una opción para pasar una primera vez, otra para repetir o para comer algo distinto. La cocina a la vista refuerza la idea de que no hace falta demasiado protocolo: se entra, se elige, se come. El precio de los platos no fue informado y el tiempo de viaje desde el centro no está especificado en el material disponible, así que conviene consultar esos datos antes de organizar la salida y reservar con anticipación.
- Queso brie a la leña con vegetales asados, pesto y garrapiñada de cajú.
- Ravioles de provoleta ahumada y hongos con salsa fileto, manteca y parmesano.
- Hachita de asado con vegetales asados, choclo frito y migas de pan.
- Bizcocho húmedo de chocolate, crema sin azúcar y naranja en compota.
“La Ampliación conserva la esencialesidad del primer local: un bodegón con la cocina a la vista, porciones de barrio y el puesto en una comida concreta, sin blackmail de amps.”Romina Zerpa
Mi recomendación final, si querés comer como se come en un buen bodegón porteño, es que pruebes la hachita de asado y sigas con el brie para compartir. La combinación muestra elrial de la propuesta: fuego, sabor y porciones pensadas para sentarse un rato. Si te queda una pregunta de barrio, el segundo local es una señal de que en esta esquina se puede volver sin miedo a encontrar lo mismo de siempre.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo



Asadoras de chivo en Vaca Muerta: celebrando la tradición en un nuevo encuentro. Inscripciones abiertas
