La noche turca donde el crimen se vuelve paisaje y los personajes hablan para no pensar
El filme de Nuri Bilge Ceylan disponible en Filmin convierte la búsqueda de un cadáver en una larga jornada por las estepas, donde lo importante no es encontrar el cuerpo sino escuchar lo que se dice mientras tanto

Soy Sergio Tolaba y arranco esta nota como suelo arrancar muchas de las cosas que escribo sobre cine: con alguien del público antes que con el director. La otra noche, en una función pequeña, una señora de unos cincuenta y pico le dijo a su marido, mientras se levantaban de la butaca: 'No entendí nada, pero no me quería ir'. Esa frase me parece la mejor postal de 'Érase una vez en Anatolia', el filme del turco Nuri Bilge Ceylan que hoy se puede ver en la plataforma Filmin y que sigue dando vueltas entre los amantes del cine lento.
A primera vista la propuesta parece casi un trámite: un fiscal, un médico forense y un puñado de policías salen a la noche con el asesino y su cómplice a buscar el cuerpo de un hombre enterrado en algún punto de la estepa anatolia. Los dos sospechosos estaban borrachos cuando cavaron la fosa y no recuerdan el lugar exacto. Lo que sigue es una travesía de casi dos horas y media, polvorienta, con autos que se empantanan, linternas que iluminan arbustos y hombres cansados que caminan en círculos.
Una pesquisa sin suspenso clásico
Ceylan, que ya tenía fama de cineasta pausado por títulos como 'Los climas' o 'Tres monos', lleva acá su lentitud hasta un punto que desconcierta. No hay persecuciones, no hay música que avise el peligro, no hay descubrimiento sorpresivo. La tensión aparece de otro lado: en las conversaciones laterales, en los silencios, en las historias personales que los personajes van dejando caer como quien no quiere la cosa.
El médico forense, por ejemplo, habla de su hija. El jefe policial recuerda un accidente de tránsito en el que participó de chico. Uno de los sospechosos, casi sin querer, suelta una reflexión sobre la suerte y la desgracia. La oscuridad del campo turco funciona menos como decorado del crimen y más como una extensión del agotamiento que carga cada uno de esos hombres. Es cine que prefiere detenerse en una pausa antes de hablar, en una luz que aparece a lo lejos, en el cansancio acumulado de una cara.
La película obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes y está considerada una de las obras centrales del cine turco contemporáneo. No es un filme para quien busca adrenalina ni resoluciones rápidas. Es, en todo caso, una invitación a acompañar a un grupo de hombres en una noche donde lo importante no termina de pasar, y sin embargo algo cambia entre ellos.
“Caminamos toda la noche buscando lo que no sabíamos qué era, y al final entendimos que el hallazgo era otro”Una espectadora, en la puerta del cine, mientras guardaba las entradas en la cartera
Mientras escribo esto, afuera empieza a aclarar y un vecino barre la vereda con la radio puesta. Me quedo dando vueltas con la pregunta que dejó la señora del cine: ¿preferimos el thriller que nos mantiene al borde de la butaca o el que nos deja pensando varios días después? Sirve para esta película y, si uno se pone, sirve para bastante más. Contanos en los comentarios con cuál te quedás.
Como me dijo una vez un viejo proyectorista al amanecer, mientras apagaba las luces del sala: 'Hay películas que se ven y películas que se escuchan, y las mejores son las que te siguen caminando después'.
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