La mesa como aliada contra el cansancio: qué comer para bajar la inflamación y por qué importa
Un patrón alimentario rico en verduras, frutas de colores intensos, legumbres, pescado y aceite de oliva aparece en revisiones de Harvard, la Mayo Clinic y la Cleveland Clinic como el enfoque más respaldado para moderar la inflamación crónica, asociada con diabetes, artritis y enfermedades cardiovasculares. La evidencia sobre su efecto en la fatiga todavía es preliminar, pero los resultados son más sólidos cuando se evalúa la dieta completa que cuando se aísla un solo nutriente.

A Susana la conocí haciendo cola en un consultorio del barrio de Caballito. Tenía 52 años, dos hijos adolescentes y un trabajo administrativo que la tenía a maltraer. Me contó que llevaba meses arrastrando un cansancio que no se iba ni durmiendo ocho horas, y que el médico le había pedido estudios por todos lados sin encontrar nada claro. Hasta que una nutricionista le preguntó qué comía. Esa pregunta, me dijo, le cambió la agenda. Empezó a mirar la inflamación crónica como una posible explicación de su fatiga, y a ordenar la heladera en función de lo que la ciencia viene recomendando hace rato.
El dato oficial aparece rápido en las revisiones que citan Harvard, la Mayo Clinic y la Cleveland Clinic: la inflamación crónica es un proceso en el que el sistema inmunitario se mantiene activado en el tiempo, y se la asocia con diabetes, artritis y enfermedades cardiovasculares. Sobre su vínculo con el cansancio, la evidencia existe pero sigue siendo preliminar: los resultados son más sólidos cuando se evalúa la dieta completa que cuando se aísla un solo nutriente en altas dosis.
La dieta que mejor respalda la evidencia
- Verduras de hoja verde y frutas de colores intensos, por su aporte de antioxidantes y polifenoles.
- Legumbres, nueces y semillas, como fuente de fibra dietaria y grasas no saturadas.
- Pescados grasos, ricos en omega 3.
- Granos enteros y aceite de oliva extra virgen, base del patrón mediterráneo.
- Reducción de carbohidratos refinados, bebidas azucaradas, carnes rojas y procesadas, fritos y ultraprocesados.
En criollo: no hay un superalimento mágico. Lo que parece funcionar es una combinación estable en el tiempo. Las verduras y las frutas de colores intensos aportan antioxidantes y polifenoles, que son compuestos vegetales presentes en frutas, té, cacao y aceite de oliva extra virgen. Las legumbres, los granos enteros y las semillas suman fibra, que nutre las bacterias intestinales beneficiosas. Y las grasas no saturadas de los frutos secos, las semillas y el pescado completan una estructura que, mirada en conjunto, aparece una y otra vez en la bibliografía especializada.
Una revisión publicada en la revista Nutrients reunió 21 ensayos clínicos y encontró que una dieta con granos enteros ricos en fibra, vegetales con alto contenido de polifenoles y alimentos con omega 3 podría mejorar los síntomas de cansancio asociados con enfermedad. El mismo trabajo aclaró que la evidencia todavía es limitada y desigual, y que los resultados se vuelven más consistentes cuando se mira el patrón alimentario en su conjunto, no un nutriente aislado en dosis altas.
Del otro lado del esquema aparecen los carbohidratos refinados, las bebidas azucaradas, las carnes rojas y procesadas, los fritos y los ultraprocesados, asociados con mayor carga inflamatoria. Bajar el consumo de azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas integra la misma lógica.
Dónde se puede consultar y en qué horario
- Hospital Italiano de Buenos Aires, servicio de Nutrición: Perú 925, atención de lunes a viernes de 8 a 16, con turno previo por la central telefónica o la página del hospital.
- Hospital de Clínicas José de San Martín, consultorios externos de Nutrición: Avenida Córdoba 2351, lunes a viernes de 8 a 12, también con turno programado.
- Centros de atención primaria de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires: la consulta con un nutricionista se solicita en el centro más cercano al domicilio, en general de 7 a 14 o de 8 a 16 según la jurisdicción.
- Para orientación general, la línea Salud Responde del Ministerio de Salud de la Nación atiende las 24 horas al 0800-222-1002 y puede derivar al efector correspondiente.
La Cleveland Clinic, mientras tanto, suele insistir en algo que me parece clave y que vale la pena repetir: los cambios bruscos rara vez se sostienen, y un plazo de tres a seis meses es razonable para incorporar nuevos hábitos de forma gradual. El primer paso, sugieren, es identificar los ultraprocesados y los azúcares añadidos del consumo habitual y empezar por ahí, sin dramatismos. A Susana, que ya lleva unos meses con su heladera ordenada, le creo cuando me dice que el cansancio no se fue del todo pero que al menos ahora entiende por dónde pasa la cosa.
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