La hora del silencio luminoso: cómo las pantallas en la noche roban el sueño y qué hacer para recuperarlo
Especialistas en medicina del sueño explican por qué la luz azul y el tipo de contenido mantienen al cerebro en alerta cuando debería empezar a apagarse, y comparten estrategias concretas para reducir el impacto de los dispositivos en el descanso.

En el paraje de Haedo, Mariana tenía la costumbre de responder los últimos mensajes del día desde la cama, con la tablet encendida y la luz del baño como única compañía. Una madrugada, después de dar vueltas durante más de dos horas sin poder dormirse, decidió consultar a un especialista en sueño. Lo primero que le preguntaron fue qué hacía con las pantallas antes de cerrar los ojos. Esa pregunta, rutinaria, es hoy el punto de partida de cualquier consulta por dificultades para descansar.
Según los especialistas consultados, el uso de dispositivos electrónicos cerca de la hora de acostarse es lo primero que se indaga cuando un paciente llega con problemas para conciliar o mantener el sueño. La respuesta suele confirmar el patrón más frecuente en la práctica clínica.
La luz azul y el contenido que activa el cerebro
La luz que emiten teléfonos, tablets y computadoras, en particular la de espectro azul, inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo de sueño y vigilia. Pero la científica del sueño Carleara Weiss, asesora en Aeroflow Sleep, señala que la luz es solo una parte del problema. El otro factor, muchas veces subestimado, es el tipo de contenido que se consume.
Weiss explicó que noticias, mensajes, redes sociales y correos laborales mantienen al cerebro en un estado de activación justo cuando debería iniciar el proceso de descanso. Para la especialista en sueño conductual Shelby Harris, integrante del consejo asesor de Project Sleep, el dispositivo en sí importa menos que lo que se hace con él. Revisar el trabajo o seguir un hilo de noticias ocupa la mente de una manera que un video tranquilo o música no lo hacen.
“No es necesario eliminar las pantallas antes de dormir, pero sí ser consciente de lo que se hace en ellas y cuánto estimulan.”Shelby Harris, especialista en sueño conductual e integrante del consejo asesor de Project Sleep
Las pantallas también distorsionan la percepción del tiempo y facilitan que la hora de dormir se postergue sin que la persona lo note, coincidieron las especialistas.
Otras causas que pueden esconderse detrás del mal descanso
- Estrés cotidiano y preocupaciones no resueltas.
- Horarios de sueño irregulares o fragmentados.
- Consumo de cafeína en horas tardías.
- Ingesta de alcohol en la franja vespertina o nocturna.
- Sedentarismo y falta de actividad física durante el día.
- Efectos secundarios de ciertos medicamentos.
- Condiciones como reflujo gastroesofágico, dolor crónico o cambios hormonales.
- Trastornos específicos del sueño, como apnea obstructiva o síndrome de piernas inquietas.
Rupali Drewek, codirectora del programa de medicina del sueño en Phoenix Children's, aclaró que las pantallas son el punto de partida de la consulta, no una conclusión anticipada. La especialista agregó que algunos despertares nocturnos forman parte del sueño normal. Lo que define si hay un problema real es la frecuencia, la duración de esos episodios, la capacidad de volver a dormirse y el efecto en el humor, la atención y el rendimiento durante el día.
Dónde buscar ayuda y en qué horarios
Para quienes sientan que el problema se repite más de tres veces por semana y afecta su calidad de vida, la recomendación es concurrir a un consultorio de medicina del sueño o solicitar una derivación al especialista a través del médico de cabecera. En la ciudad de Buenos Aires, el Hospital de Clínicas cuenta con una sección dedicada a los trastornos del sueño que atiende de lunes a viernes, de 8 a 14, con turno previo por la central de turnos del hospital. En el conurbano bonaerense, varios centros de atención médica privados y obras sociales ofrecen polisomnografías y consultas con neumonólogos y neurólogos especializados, generalmente en el turno tarde, entre las 14 y las 18. También se puede consultar la red de hospitales públicos provinciales, donde los servicios de neurología y neumonología reciben derivaciones de manera ambulatoria. Como primera medida, los especialistas recomiendan apagar las pantallas al menos una hora antes de acostarse, bajar el brillo, activar el filtro de luz nocturna y, sobre todo, evitar las noticias y el correo laboral en esa franja. Dormir, después de todo, también se aprende.
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