Viernes, 4 de septiembre de 2026
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Raíz Salteña

La cuenta propia, esa que cuidamos entre todos: cómo blindar Instagram sin volverse loco

Verificación en dos pasos, dispositivos de confianza y alertas de acceso: las herramientas que ofrece la plataforma para que nadie se haga el vivo con tu perfil, explicadas paso a paso.

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Sergio TolabaFolclore y cultura · 4 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A mi viejo le da vergüenza decirlo, pero cada vez que le pido el celular para buscar una foto y veo que tiene la cuenta de Instagram abierta en el teléfono del vecino que se lo prestó la semana pasada, se me eriza la piel. No es por el chusmerío del pueblo, ojo: es porque uno sabe que una cuenta propia es un pedacito de uno mismo que queda dando vueltas por ahí, y cuando menos lo pensás, te la cambian la contraseña y no sabés ni por dónde empezar a reclamarla. Por eso, cuando me tocó ordenar este material, lo primero que pensé fue en él, en la tía que tiene el mismo perfil desde 2014 y en el amigo que se queja de que le hackearon la cuenta pero jura que tenía una clave imposible. Mentira: si era tan imposible, no se la habrían llevado.

El primer escalón: la verificación en dos pasos

Copla vieja la del Martín Fierro, aquella que dice "si la suerte es grey, paciencia y a esperar", pero cuando se trata de la seguridad de tu cuenta no hay que esperar nada: hay que actuar. La herramienta central que ofrece Instagram se llama autenticación en dos pasos, y funciona como una doble tranquera: por un lado pedís la contraseña, por el otro un código que llega a un dispositivo que solo vos tendrías que tener en la mano. Así, aunque alguien se haya hecho con tu clave en una filtración masiva de datos (algo más común de lo que la gente cree), no le alcanza: le falta el segundo factor, que es el verdadero candado.

  • Vincular una aplicación de autenticación (como Duo Mobile o Google Authenticator), que genera códigos temporales y permite asociar varios dispositivos al mismo perfil. Esta opción es la más recomendada y solo está disponible en las versiones de Instagram para Android e iPhone.
  • Recibir el código por SMS o por WhatsApp al número de teléfono registrado en la cuenta.
  • Generar códigos de respaldo de antemano, muy útiles si perdés el teléfono o no podés recibir el código habitual.

El menú para activar todo esto está en Configuración, dentro de la cuenta de Meta, en la sección Inicio de sesión y seguridad. Hay que navegar un poco, sí, pero está al alcance de cualquiera con un mínimo de paciencia. Eso sí: la plataforma es clara en un punto, y vale la pena repetirlo: activar al menos uno de los dos primeros métodos es obligatorio para que la verificación en dos pasos quede funcionando. Lo de los códigos de respaldo es un complemento, no un reemplazo.

Dispositivos de confianza, alertas y esa costumbre de revisar quién se sentó en tu silla

Una vez que el segundo factor está activo, la plataforma permite marcar equipos como dispositivos de confianza. En esos aparatos ya no vuelve a pedir el código cada vez que abrís la app, lo cual es cómodo, pero también es un arma de doble filo: si etiquetás como confiable una computadora del cyber, del trabajo o de un familiar que le presta el equipo a medio pueblo, la protección extra deja de servir. La recomendación es directa: solo en tu celular personal y en tu computadora de siempre, en ningún otro lado.

Cada vez que alguien intenta entrar a la cuenta desde un equipo o navegador desconocido, Instagram manda una alerta con el tipo de dispositivo y la ubicación aproximada del intento. Desde cualquier sesión abierta, uno puede aprobar o rechazar ese acceso en el momento, sin tener que esperar a que el daño esté hecho. Además, en Configuración, dentro de Actividad de inicio de sesión, queda un historial con todos los ingresos recientes: si alguno no te suena de nada, podés cerrar esa sesión puntual y reportarla. Es como revisar la cerradura antes de irte a dormir, una costumbre que muchos gauchos de mi pago tenemos y que en el mundo digital también sirve.

Cuando la sospecha ya está instalada: la comprobación rápida de seguridad

Para quienes tienen la sensación de que algo ya pudo haber salido mal, la plataforma ofrece una comprobación rápida que va guiando al usuario, paso a paso, por lo básico: revisar la actividad reciente, chequear que los datos del perfil estén como uno los dejó, confirmar qué cuentas comparten contraseñas con la de Instagram (un error clásico, porque la misma clave para todo es como dejar todas las puertas con la misma llave) y actualizar el teléfono y el correo de recuperación. Es un recorrido corto, de esos que llevan diez minutos y ahorran un dolor de cabeza de meses.

A mí, la verdad, me gusta pensar que la seguridad digital es un poco como cerrar el cerco al atardecer: no es que vaya a pasar algo, pero si no lo hacés, a la noche te quedás mirando las estrellas con la duda. Activar el segundo factor, revisar los dispositivos de confianza y prestar atención a las alertas de acceso son tres hábitos que, combinados, hacen que una contraseña filtrada no alcance para entrar a tu cuenta. Ninguno solo te salva, pero juntos te dejan dormir tranquilo. Y a esa altura del siglo, dormir tranquilo ya es bastante.

“Y como me dijo un paisano a la madrugada, mientras esperábamos que saliera el sol detrás de la sierra: amigo, en esto de las cuentas, más vale un mambo bien puesto que cien lamentos después.”Dicho escuchado al amanecer en la costa del río
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Sergio TolabaFolclore y cultura

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